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La desaparición de Daniel “N”, presuntamente detenido por policías en la estación Patos del Mexibús, mantiene a familiares y vecinos en protesta a dos semanas de los hechos
REDACCION
GRUPO CANTÓN
Chimalhuacán volvió a estremecerse con un caso que refleja el miedo cotidiano de sus habitantes. El pasado 3 de enero, Daniel “N”, joven vecino del barrio San Pedro, fue visto por última vez tras ser detenido por policías municipales en inmediaciones de la estación Patos del Mexibús. Testigos aseguran que, luego de un altercado verbal, los uniformados lo sometieron y lo subieron a una patrulla oficial, alejándose del lugar, sin informar el motivo de la detención. Desde entonces, no se sabe nada de él.
A trece días de los hechos, la familia ha recorrido comandancias, agencias del Ministerio Público y hospitales sin obtener respuesta. “Nos dicen que no hay registro, que nunca estuvo detenido. Pero todos lo vieron subir a la patrulla”, reclamó un familiar durante una manifestación vecinal. La angustia se transformó en indignación colectiva, con protestas donde una consigna se repite: “Vivo se lo llevaron, vivo lo queremos”.
Vecinos señalan que el caso no es aislado y denuncian un patrón de abuso policial que se ha normalizado. Padres y madres expresan temor por la seguridad de sus hijos ante corporaciones que, aseguran, actúan sin control ni consecuencias. La falta de información oficial y el silencio del ayuntamiento han profundizado la desconfianza social.
La desaparición de Daniel expone una problemática más amplia: jóvenes vulnerables frente a instituciones que deberían protegerlos. Mientras no haya respuestas claras ni investigación transparente, la herida social permanece abierta. En Chimalhuacán, la exigencia no es sólo por un joven desaparecido, sino por el derecho básico a la vida, la justicia y la verdad.