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Tras seis días de una cacería implacable, fuerzas federales y estatales aprehendieron en Acapulco a Eric Antonio “N”, señalado como autor del feminicidio dos mujeres
REDACCION
GRUPO CANTÓN
La madrugada aún olía a sangre en San Francisco Cascantitla cuando el barrio supo que el presunto feminicida había sido capturado. Seis días después del crimen que heló la sangre a Cuautitlán.
Eric Antonio “N” fue localizado y detenido en Acapulco, a cientos de kilómetros del infierno que dejó atrás. La noticia corrió como un susurro cargado de rabia: el hombre que convirtió una casa en matadero ya estaba esposado.
“Cuando entraron, el silencio era pesado, como si las paredes supieran lo que pasó”, contó un vecino consternado.
Cómo se recordará la semana pasada, un crimen impactó a este municipio de mexiquense, luego de qué dentro de su vivienda, los cuerpos de Cindy y Teresita de Jesús yacían sin vida, una escena que policías describieron como brutal y que vecinos aún recuerdan con náusea.
La violencia fue tal que nadie pudo dormir esa noche: sirenas, luces rojas y el rumor de un crimen pasional desbordado en carnicería doméstica.
La captura fue resultado de un operativo coordinado entre instancias federales y fiscalías estatales. Junto a Eric Antonio “N” cayó Alejandro “N”, señalado por ayudarlo a esconderse y con una orden pendiente por abuso sexual contra una menor. Dos mujeres asesinadas y la sombra de otro delito sexual sellaron una historia de horror que sacudió a la comunidad.
“Que lo hayan agarrado no nos devuelve la paz”, dijo una vecina entre lágrimas. Para los testigos, la imagen de las camillas saliendo de la casa sigue viva. La justicia llegó tarde y por mar; el miedo, en cambio, se quedó para siempre en un barrio que aprendió que el monstruo puede dormir a la vuelta de la esquina.