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Un hombre fue localizado sin vida, con múltiples disparos de arma de fuego, en una zona de extracción minera de Zinacantepec, el sitio fue acordonado por corporaciones de seguridad
REDACCION
GRUPO CANTÓN
El día apenas despuntaba cuando la muerte salió al encuentro en el municipio de Zinacantepec. En medio del silencio áspero de la zona minera, sobre la tierra húmeda y salpicada de piedras, fue encontrado el cuerpo de un hombre que ya no respiraba. Estaba boca arriba, rígido, con el pecho y la cabeza perforados por impactos de bala que dibujaban un cuadro brutal.
Fueron trabajadores de la zona quienes dieron aviso a las autoridades tras toparse con la escena. “Nunca había visto algo así, estaba tirado entre charcos de sangre”, relató uno de ellos, aún con las manos temblorosas. La sangre oscura se mezclaba con el lodo, formando rastros que hablaban de una ejecución sin piedad.
Minutos después, patrullas y una ambulancia rompieron la quietud del paraje. Los paramédicos confirmaron lo inevitable: el hombre, de entre 40 y 50 años, ya no presentaba signos vitales. No portaba identificación y su rostro, endurecido por la muerte, permanecía irreconocible para los curiosos que se agolparon detrás del acordonamiento.
Peritos de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México recorrieron palmo a palmo el lugar. Casquillos regados, manchas de sangre y huellas en la tierra fueron fijados como parte de la investigación. El olor a pólvora todavía flotaba en el aire, según comentaron vecinos que observaron el despliegue policial con miedo y rabia contenida.
“Esto ya no es normal, aquí antes era tranquilo”, dijo una mujer que prefirió no dar su nombre. La incertidumbre se instaló entre quienes transitan a diario por la zona minera, ahora convertida en escenario de muerte.
El cuerpo fue trasladado al Servicio Médico Forense para la necropsia de ley, mientras las autoridades guardan hermetismo sobre el móvil del crimen. Ajuste de cuentas o venganza, las versiones corren, pero lo único cierto, es que Zinacantepec suma otra víctima a la lista roja de la violencia que no da tregua.