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Exigen reforma real vs desapariciones: Testimonios de madres buscadoras exhiben negligencia institucional

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Advierten familias y colectivos de búsqueda en el Estado de México que la nueva Ley corre el riesgo de quedarse en anuncio político si no se acompaña de presupuesto

REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN

En el Estado de México, la exigencia de una nueva Ley de Desapariciones no surge de un vacío legal, sino del hartazgo social frente a instituciones rebasadas. Mientras las autoridades anuncian marcos normativos y reformas, las familias enfrentan fiscalías saturadas, agentes sin preparación y búsquedas que dependen más del esfuerzo ciudadano que del Estado. La cifra es contundente: 5,579 personas desaparecidas tan solo en 2025.

Madres y padres de víctimas coinciden en que el problema no es la falta de leyes, sino la ausencia de recursos y compromiso. “La ley puede decir muchas cosas, pero aquí no hay quién investigue”, reprocha Sara Chávez, madre de un joven desaparecido en Hueypoxtla y localizado sin vida semanas después. Relata que durante la búsqueda enfrentó indiferencia, retrasos injustificados y preguntas que culpabilizan a las víctimas. “Te hacen sentir que estorbas”, lamenta.

Colectivos advierten que la iniciativa en discusión omite puntos clave: capacitación obligatoria y permanente para policías, ministerios públicos y peritos; incremento real del presupuesto; y contratación urgente de personal especializado. “Son unos cuantos funcionarios para miles de carpetas”, señalan, al advertir que sin estos elementos la ley será letra muerta.

Las cifras oficiales refuerzan la gravedad del panorama. En los primeros meses del año pasado se reportaron más de 2,300 desapariciones y, hasta ahora, 834 personas continúan sin ser localizadas. Ecatepec y Toluca concentran la mayor incidencia, aunque el fenómeno se extiende a zonas rurales donde la presencia institucional es casi inexistente.

Para las familias, el reclamo es claro y opuesto al discurso oficial: no quieren más anuncios ni reformas simbólicas. Exigen una ley que funcione en la práctica, que investigue, que busque y que acompañe. Mientras eso no ocurra, la carga seguirá recayendo en quienes, con una fotografía en la mano, buscan a sus desaparecidos sin el respaldo del Estado.

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