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Resultaron heridos dos policías tras ingresar a una vivienda ubicada en Villa San Agustín Atlapulco, en el municipio de Chimalhuacán, que estaba en llamas
REDACCIÓN
El viernes se vivió un infierno en Chimalhuacán. Una vivienda ubicada en una cerrada del barrio Villa San Agustín Atlapulco fue consumida por un voraz incendio que levantó una columna de humo negro visible a varias calles. Las llamas avanzaron con furia, devorando muebles, techos y animales, mientras los gritos de auxilio alertaban a toda la cuadra.
Dos policías municipales llegaron como primeros respondientes y, sin equipo especializado, se internaron entre el fuego en un intento desesperado por rescatar a posibles víctimas. Salieron minutos después con el rostro enrojecido, las manos quemadas y el uniforme chamuscado. “Entraron sin pensarlo, pero el fuego estaba muy fuerte, se escuchaban tronidos y se sentía el calor a distancia”, narró un vecino aún conmocionado.
El olor a plástico, madera y carne quemada se apoderó del ambiente. En la azotea, seis conejos quedaron atrapados dentro de jaulas y murieron calcinados, una imagen que provocó indignación y tristeza entre los habitantes. “No pudieron salir, fue horrible”, dijo una mujer con lágrimas en los ojos. En contraste, dos perros fueron rescatados por bomberos, jadeantes y cubiertos de hollín, arrancando aplausos nerviosos entre los curiosos.
Bomberos lograron controlar el siniestro tras varios minutos de combate directo, mientras ambulancias atendían a los policías lesionados, quienes fueron trasladados a un hospital. La zona quedó acordonada y bajo resguardo policial. Las primeras versiones apuntan a un posible cortocircuito como origen del incendio.
La escena dejó una postal roja: animales muertos, agentes heridos y una familia que lo perdió todo. Un recordatorio brutal de que, cuando el fuego se desata, la tragedia avanza sin pedir permiso.