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La captura y retención de un presunto ladrón de motocicletas por parte de vecinos de la Unidad Habitacional San Buenaventura, en Ixtapaluca, estuvo a punto de derivar en un linchamiento
REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
La noche se tornó violenta en la Unidad Habitacional San Buenaventura, en Ixtapaluca, cuando vecinos sometieron a un hombre acusado de robar una motocicleta y estuvieron a punto de lincharlo ante la total ausencia de policías. La escena fue el reflejo de un hartazgo acumulado: golpes, gritos y una multitud decidida a no dejar escapar a quien identificaron como responsable de un delito más.
De acuerdo con testimonios recabados por Diario Basta y Edomex Hoy, el presunto ladrón fue alcanzado por la víctima con ayuda de residentes, quienes cerraron calles y retuvieron al sujeto mientras exigían la presencia de las autoridades. La ayuda oficial tardó varios minutos en llegar, tiempo suficiente para que la tensión escalara y la furia colectiva estuviera a punto de desbordarse. Cuando finalmente arribaron elementos de la policía municipal, fueron recibidos con reclamos e insultos.
Vecinos los acusaron de abandono, de patrullar sólo después de los hechos y de no prevenir una ola delictiva que se ha vuelto parte de la vida diaria. Los agentes lograron retirar al detenido únicamente gracias a la intervención de líderes vecinales que evitaron una tragedia mayor.
Familias de la zona aseguran que los robos, asaltos y despojos son constantes. Denuncian llamadas de emergencia sin respuesta, patrullas ausentes y una sensación permanente de vulnerabilidad. “Aquí ya no confiamos en nadie; si no actuamos nosotros, nadie lo hace”, expresó un comerciante afectado por la inseguridad.
Especialistas advierten que estos episodios son señales claras de un deterioro social profundo. La justicia por mano propia, señalan, surge cuando el Estado pierde el control del territorio y la ciudadanía deja de creer en sus autoridades.
En Ixtapaluca, la criminalidad ha rebasado al gobierno municipal. Vecinos responsabilizan directamente al alcalde Felipe Arvizu por la falta de resultados y advierten que el miedo y la ira continúan creciendo en calles donde la ley ya no llega a tiempo.