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Los tres factores de la revolución de la conciencia

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Por Pedro Linares Manuel

Dentro de la enseñanza gnóstica existe una síntesis que explica un trabajo interior conocido como: los Tres Factores de la Revolución de la Conciencia. Nacen desde los pilares de la ciencia, el arte, la filosofía y la mística, lo ha puesto en práctica y lo ha experimentado como un cambio de juicios y aptitudes, algo más allá de una buena obra. Practicar estos tres factores hacen lograr una verdadera Revolución de Conciencia Interior.

El primer factor, la Muerte Psicológica, existe para enfrentar la raíz del sufrimiento. El ser humano no sufre por el mundo en sí, sino por sus reacciones internas: el ego, el orgullo, el miedo, la ira, la culpa y los deseos desordenados. Estos elementos conforman el llamado “Yo psicológico”, una multiplicidad de impulsos que gobiernan la vida de manera mecánica. Morir psicológicamente significa desintegrar conscientemente esos yoes, liberando la conciencia atrapada en ellos. Sin esta muerte interior, todo conocimiento queda en la superficie.

El segundo factor, el Nacimiento, responde a una necesidad profunda del alma: no basta con eliminar defectos, es indispensable crear conciencia. Nacer, en términos gnósticos, es el surgimiento de virtudes, comprensión y claridad interior. Es permitir que el Ser se exprese en la vida cotidiana mediante una conducta más lúcida, equilibrada y coherente. Este factor da sentido al trabajo interior, pues evita el vacío que surge cuando solo se destruye sin construir.

DESPERTAR CONCIENCIA

El tercer factor, el Sacrificio por la Humanidad, otorga equilibrio y profundidad al camino. Sin él, la búsqueda espiritual se vuelve egoísta. Sacrificarse no implica sufrimiento inútil, sino servir conscientemente, compartir lo comprendido y aliviar el dolor ajeno. Este factor transforma el conocimiento en responsabilidad y conecta el despertar individual con el bienestar colectivo.

Vividos de manera conjunta, los Tres Factores no adornan la personalidad ni crean una imagen espiritual; revolucionan la conciencia. Cuando se aplican con honestidad, se logra una transformación: mayor claridad interior, disminución del sufrimiento y un sentido profundo de vida.

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