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REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
En Huehuetoca, la legalidad parece depender del nombre y el cargo. Mientras el Bando Municipal se aplica con rigor contra automovilistas y vecinos comunes, un funcionario del gobierno local es señalado por operar bajo un esquema de tolerancia absoluta, según denuncias ciudadanas que han circulado con fuerza en redes sociales.
Las imágenes difundidas muestran el vehículo del servidor público, presunto propietario de una veterinaria en la zona centro, está estacionado durante largos periodos en un espacio de prohibición total, justo frente a un restaurante.
A diferencia de lo que ocurre con cualquier otro conductor, no hay multa, no hay inmovilizador y tampoco intervención de tránsito, lo que ha detonado molestia e incredulidad entre comerciantes y habitantes del primer cuadro municipal.
Sin embargo, el señalamiento no se limita a una infracción administrativa. Vecinos de la comunidad de San Bartolo aseguran que en julio de 2025 los hijos del funcionario realizaron disparos al aire y consumieron alcohol en plena vía pública, sin que la policía municipal actuara, pese a los reportes realizados. “Aquí hacen lo que quieren porque saben que nadie los toca”, relatan habitantes afectados.
El caso ha encendido un debate incómodo sobre la autoridad moral del gobierno municipal. La permisividad exhibida no solo vulnera el reglamento, sino que proyecta una imagen de descontrol interno y favoritismo político. En Huehuetoca, la pregunta ya no es si la ley se viola, sino quiénes tienen permiso para hacerlo sin consecuencias.