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Un asalto armado de extrema violencia sacudió la Plaza San Fermín, en Toluca, cuando una persona fue interceptada por dos sujetos en motocicleta, tras salir de una sucursal bancaria, le dispararon a corta distancia
REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
Durante el mediodía del miércoles, la rutina bancaria terminó en pesadilla. En cuestión de segundos, el estacionamiento de la Plaza San Fermín se transformó en un escenario de sangre y terror.
El zumbido de una motocicleta rompió la calma y, casi de inmediato, un disparo seco paralizó a quienes se encontraban en el lugar. Un hombre quedó tendido sobre el asfalto, con la cabeza ensangrentada y el cuerpo sacudido por el dolor, mientras sus agresores huían con el botín.
Testigos narraron que los atacantes actuaron con frialdad. Uno de ellos descendió del vehículo, golpeó a la víctima con la culata del arma y, sin titubeos, accionó el gatillo para obligarlo a soltar la bolsa. “No les importó que hubiera gente, niños, cámaras. Le dispararon como si fuera nada. Fue horrible ver cómo sangraba”, relató un comerciante que presenció el asalto desde su local.
Las grabaciones de seguridad muestran la rapidez del ataque: menos de un minuto bastó para consumar el robo y escapar entre los vehículos. El herido, en un intento desesperado por salvarse, se arrastró hasta la entrada del banco, dejando un rastro rojo que marcó el piso y el miedo colectivo. “Pensé que se iba a morir ahí mismo, nadie se acercaba por temor a que regresaran”, dijo una clienta aún en estado de shock.
Paramédicos trasladaron al hombre a un hospital, mientras policías acordonaron la zona. Sin embargo, la indignación creció entre vecinos de la colonia Azteca, quienes aseguran que los asaltos a cuentahabientes son recurrentes y que la vigilancia es insuficiente. Para ellos, el mensaje es claro y brutal: en Toluca, salir del banco con dinero equivale a exponerse a una emboscada donde la vida vale menos que un fajo de billetes.