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REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
Lejos del panorama de avance que presume el gobierno municipal, la vida diaria en Coacalco transcurre entre inconformidad y molestia. Vecinos de colonias como Villa de las Flores, San Francisco Coacalco y Rinconada San Felipe señalan que la gestión del alcalde David Sánchez Isidoro no se refleja en mejoras palpables. “En redes dicen que todo va bien, pero aquí seguimos viviendo entre baches, basura y miedo”, reclama una vecina.
La narrativa oficial de obras y modernización contrasta con vialidades deterioradas y trabajos inconclusos.
Habitantes aseguran que la repavimentación anunciada es parcial y de mala calidad, mientras el alumbrado público falla en amplios sectores. “Presumen luminarias nuevas, pero en mi calle llevamos meses a oscuras. Eso también es inseguridad”, advierte un comerciante afectado por asaltos nocturnos.
En materia de seguridad, el descontento es generalizado. Pese a los informes municipales sobre reducción del delito, familias denuncian robos frecuentes y una respuesta policial lenta o inexistente. “Los números no nos protegen cuando salimos a trabajar o cuando nuestros hijos regresan de la escuela”, lamenta una madre de familia.
La crítica social apunta a una administración concentrada en difundir logros aislados, mientras los servicios básicos continúan fallando. Para los vecinos, el problema no es la falta de recursos, sino de voluntad y atención. Señalan que la distancia entre el ayuntamiento y la ciudadanía se amplía cada día.
El reclamo es directo y político: gobernar no es comunicar cifras favorables, sino resolver lo que ocurre en las calles. En Coacalco, la realidad cotidiana desmiente el discurso oficial y deja en evidencia una gestión que, aseguran los habitantes, ha perdido contacto con su gente.
