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A pesar de los protocolos y herramientas implementadas por la Secretaría de Trabajo, solo una fracción de los casos de acoso y violencia laboral se denuncia, reflejando la magnitud real del problema
Fernando Ortiz
Ciudad de México.- El acoso y la violencia contra las mujeres en el ámbito laboral es un problema grave en la Ciudad de México, afectando tanto la integridad física como emocional de miles de trabajadoras.
El Congreso de la CDMX también alertó que una de cada tres mujeres ha sufrido violencia en el trabajo, lo que llevó a la exhortación a las 16 alcaldías para que adopten medidas efectivas para erradicar la violencia y el acoso sexual en los centros laborales.
“Yo soy oficinista y, al principio, pensé que eran ‘bromas normales’, comentarios sobre cómo me vestía o mensajes fuera del horario laboral. Pero, con el tiempo, empezó a incomodarme más; las miradas luego son raras”, denunció Ana en entrevista para el Diario Basta!
Cerca del 35 % de las mujeres en la CDMX ha sufrido algún tipo de violencia laboral, que puede incluir desde discriminación hasta hostigamiento y acoso sexual en sus centros de trabajo.
A nivel institucional, la Secretaría de Trabajo y Fomento al Empleo (STyFE) — encabezada por Inés González Nicolás — ha implementado diversos protocolos y herramientas, como el Semáforo de Violencia Laboral y el Semáforo de hostigamiento y acoso sexual en el trabajo, además de un protocolo de atención y acompañamiento específico para mujeres víctimas de violencia laboral, buscando ofrecer orientación y asesoría ante estas situaciones.
A pesar de estas acciones, las denuncias formales reflejan la magnitud del problema: de enero a septiembre de 2025 se registraron casi mil 200 carpetas de investigación por acoso sexual ante la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México, evidenciando que los casos documentados ascienden a cifras significativas, aunque se sabe que muchas situaciones no se denuncian.
Solo una fracción de los casos se denuncia formalmente, lo que sugiere que la prevalencia real de acoso laboral y sexual contra mujeres podría ser considerablemente mayor. La falta de denuncia se relaciona con temores a represalias, falta de confianza en los mecanismos de justicia y la normalización cultural de estas prácticas en espacios laborales.
Estas cifras demuestran que es indispensable reforzar acciones de prevención, capacitación y sanción, así como promover entornos laborales seguros e igualitarios.