Visitas
Transportistas colapsaron vías de conexión con la Ciudad de México para denunciar la alta criminalidad contra sus unidades en complacencia con empresas de grúas y autoridad
REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
Desde tempranas horas del lunes, transportistas bloquearon accesos estratégicos hacia la Ciudad de México en municipios como Valle de Chalco, Nezahualcóyotl, Ixtapaluca, La Paz y Chimalhuacán, en protesta por la ola de robos, extorsiones y despojos de unidades que, denuncian, ocurren a plena luz del día y con absoluta impunidad.
Las afectaciones se concentraron en puntos neurálgicos como la autopista México-Puebla, el Circuito Exterior Mexiquense y la Calzada Ignacio Zaragoza, donde el tránsito quedó completamente detenido. Miles de usuarios del transporte público descendieron de camiones y trolebuses para continuar a pie, mientras automovilistas permanecieron varados durante horas. El caos urbano se convirtió en el reflejo directo de una crisis de seguridad que, aseguran los inconformes, ha sido ignorada por las autoridades.
Transportistas señalaron directamente a empresas de grúas, particularmente a “Grúas Castillo”, como presuntas responsables de retener unidades y exigir pagos excesivos para su liberación. Denunciaron también la desaparición de vehículos dentro de corralones y la exigencia de sumas que superan los quince mil pesos para recuperarlos. “No es un bloqueo político, es una defensa del trabajo y de la vida”, expresó uno de los conductores afectados.
La protesta escaló con señalamientos hacia corporaciones policiacas y ministerios públicos, a quienes acusan de permitir estas prácticas. La exigencia central fue la intervención directa del gobierno estatal para frenar lo que consideran una red de abuso institucionalizado. Tras una mesa de diálogo con la Secretaría de Movilidad y la Fiscalía mexiquense, los bloqueos se levantaron, pero el mensaje quedó claro: sin acciones reales, la inconformidad social volverá a tomar las carreteras.
