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La saturación de vialidades, deterioro del pavimento y ausencia de una estrategia integral, evidenciaron fallas graves en la planeación urbana del municipio
Mario López
GRUPO CANTÓN
El municipio de Texcoco inició 2026 con una de las crisis de movilidad más visibles de la última década, marcada por congestionamientos permanentes, vialidades deterioradas y una planeación urbana rebasada. Aunque el crecimiento poblacional y vehicular, no es un fenómeno reciente, la falta de acciones estructurales por parte del gobierno municipal encabezado por Nazario Gutiérrez, en 2025, profundizó un problema que impacta diariamente a miles de habitantes.
Las principales vialidades del municipio, como la carretera México–Texcoco, accesos al centro histórico y rutas hacia comunidades periféricas, operaron durante todo el año con saturación constante. A esto se sumó el mal estado del pavimento, señalización deficiente y ausencia de carriles funcionales para transporte público, peatones y ciclistas. Pese a las reiteradas quejas ciudadanas, la administración municipal no presentó un plan integral de movilidad que atendiera el problema de fondo.
En lugar de invertir en rehabilitación vial, reordenamiento del transporte público o estudios técnicos de tránsito, el gobierno local optó por medidas aisladas y tardías, como la reactivación de multas de tránsito, sin acompañarlas de infraestructura adecuada.
Vecinos coinciden en que “ésta política reactiva” fue percibida por amplios sectores como una acción recaudatoria más que una solución real a la movilidad.
La omisión del gobierno local también se reflejó en la falta de coordinación metropolitana. Texcoco es un punto clave de conexión con la Ciudad de México y otros municipios del oriente mexiquense, sin embargo, “no se impulsaron” proyectos conjuntos que permitieran aliviar la carga vehicular ni mejorar los tiempos de traslado. Mientras tanto, el crecimiento inmobiliario continuó sin que se garantizaran vialidades suficientes ni servicios de transporte acordes.
Finalmente, para comerciantes, estudiantes y trabajadores, el caos vial se tradujo en pérdidas económicas, jornadas más largas y mayor estrés. A lo largo de 2025, la movilidad dejó de ser un problema secundario para convertirse en un síntoma claro de la falta de planeación y voluntad política del gobierno municipal, que cerró el año sin ofrecer respuestas claras ni soluciones de largo plazo a una de las demandas más sentidas de la población texcocana.