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Por Lengua larga
En política, como en la vida, no todo es sonrisa ni la mejor foto, y en la alcaldía chintolola quedó clarísimo que el territorio no se conquista con filtros. La escena ocurrió en pleno Jardín Hidalgo, corazón político y social de Azcapotzalco, donde Gaby Jiménez llegó muy segura, muy morenista y muy sonriente… solo para convertirse en blanco de abucheos, rechiflas y uno que otro “¡PANISTA!” lanzado sin anestesia.
Y la verdad es que, aseguran por ahí, que todo fue orquestado por la alcaldesa Nancy Núñez, tal parece que a la mujer se le olvido escuchar lo que pregona su líder nacional, Luisa María Alcalde.
Claro que hubo unidad en Azcapotzalco pero solo entre quienes ayudaron a la alcaldesa a mentarle la madre con las rechiflas a Jiménez.
Hay que decirlo fuerte y claro, Jiménez tuvo el valor para decirle a la cara a Nancy lo que pensaba mientras que la “hija prodiga” de Clara Brugada solo huyó de la escena mientras le echaba palabras al aire a la dipuatada federal.
Para nadie es un secreto que estas dos son enemigas y que se odian; pero es que como no si a Jiménez le arrebataron la candidatura chintolola y se la dieron a Núñez porque es amiga íntima de Brugada.
No faltó quien señalara, con sonrisa cómplice, que muchos de los que abuchearon no estaban ahí por casualidad, sino que forman parte de los ya conocidos grupos de choque alineados con Núñez. Y es que cuando alguien ha construido su capital político a base de corruptelas, no necesita aplausos prestados: los genera a la fuerza y bajo la premisa de “quien no le aplauda a la jefa, se va”, el miedo no anda en burro anda en los trabajdores tepanecas de Nancy Jiménez no pudo terminar su mensaje y tuvo que retirarse del Jardín Hidalgo entre rechiflas, confirmando que el fuego amigo dentro de Morena quema más que cualquier oposición.