Visitas
Especialistas y usuarios han señalado que las obras en la Línea 3 son necesarias para garantizar seguridad y funcionamiento a largo plazo
Redacción
Grupo Cantón
Ciudad de México.- El cierre de estaciones en la Línea 3 del Metro por obras de remodelación se ha convertido nuevamente en pretexto para la crítica fácil desde el PAN. Aunque más de 300 mil usuarios diarios, entre ellos miles de estudiantes y trabajadores de la UNAM, enfrentarán afectaciones temporales, la diputada local Frida Guillén optó por el discurso alarmista y la descalificación, sin presentar propuestas concretas para atender el problema.
La legisladora aseguró que las obras representan un “golpe frontal” a la movilidad universitaria y acusó falta de planeación, pese a que el Sistema de Transporte Colectivo Metro informó públicamente sobre acciones de apoyo a la comunidad académica: rutas emergentes, refuerzo de transporte alterno y coordinación con autoridades universitarias. Guillén parece desconocer —o ignorar— estas medidas.
Lejos de realizar trabajo legislativo de fondo, la diputada panista volvió a colgarse de un problema cotidiano para ganar reflectores mediáticos. En lugar de impulsar exhortos viables, gestionar recursos o proponer esquemas de movilidad complementaria, se limitó a repetir lugares comunes sobre el tráfico, el Mundial y supuestos riesgos, sin aportar soluciones reales.
Especialistas y usuarios han señalado que las obras en la Línea 3 son necesarias para garantizar seguridad y funcionamiento a largo plazo. Aun así, Guillén prefirió comparar el proyecto con tragedias pasadas y revivir el fantasma de la Línea 12, sin sustento técnico ni responsabilidad, abonando al miedo y la desinformación.
Mientras el STC Metro avanza en la implementación de alternativas para reducir las afectaciones a los universitarios, desde el PAN se insiste en una narrativa de confrontación que no resuelve nada.
