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Por Ana María Vázquez
Escritora/Dramaturga
@Anamariavazquez
Desde que inició la masacre en Gaza las instituciones que se supone deberían contener a las potencias y los diversos mandatarios de los países más fuertes, le demostraron al pueblo con su silencio complaciente que no tenían ni la fuerza ni la voluntad para oponerse; las manifestaciones de los ciudadanos alrededor del mundo comenzaron a darse y muchas de ellas fueron brutalmente reprimidas.
La consigna entonces fue: “si cae Gaza, cae el mundo” y no pudo ser más profética. Hoy, desde la violenta irrupción de Trump a Venezuela y el secuestro de Nicolás Maduro, el mundo se sintió menos seguro y al cinismo del mandatario norteamericano proclamando como su territorio a todo el continente incluyendo Groenlandia, se sumó la crisis interna desatada por el ICE en donde una ciudadana norteamericana Renee Nicole Good, que fue asesinada de tres tiros en la cara.
Desde entonces, diarios como The Guardian, Al Jazeera y la agencia Reuters han dado cuenta de más de 1000 protestas en todo el mundo; ciudades como México, Madrid, Londres, Bruselas, Ankara, Cuba, Colombia y por supuesto Venezuela se están levantando en marchas y protestas contra lo que ya se veía venir, un neofascismo manifiesto con intervenciones militares directas “porque quiero y porque puedo”, del mandatario norteamericano que ha declarado que la única ley que obedece es la de su conciencia (convicto por 31 cargos federales); una “conciencia” que le ha llevado a detener la entrega de los más de 2 millones de archivos restantes; los 12,285 ya publicados -y testados- y parece que Trump comienza a cumplir su cometido, que se olviden de los archivos y se concentren en el odio, el supremacismo o la supervivencia, según sea el caso.
Y a la pregunta de ¿quién lo detendrá?, solo parece haber una respuesta posible y viable: el pueblo, el único dispuesto a defender sus respectivas democracias, el que no se doblega ni acobarda y el único dispuesto a ponerle freno a los invasores y a las transnacionales que lo protegen.
Una de las frases más célebres de Emiliano Zapata parece recorrer las protestas del mundo: “Si no hay justicia para el pueblo, que no haya paz para el gobierno” En México, es la unión lo que nos dé la fortaleza para enfrentar los embates de los que pretenden transgredir nuestra soberanía.