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Sufren contaminación canales de Tláhuac; excede la presencia de arsénico, hierro, manganeso, etc…

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Más de 160 hectáreas de chinampas y canales se ven afectados por descargas de aguas residuales y metales pesados

Fernando Ortiz

Ciudad de México.- La alcaldía Tláhuac, gobernada por Berenice Hernández en el sur de la Ciudad de México y parte de la histórica zona lacustre, junto con Xochimilco, enfrenta la contaminación de sus canales y cuerpos de agua, que afecta tanto a la población como a la biodiversidad local.

La contaminación afecta directamente a las actividades tradicionales: alrededor de 160 hectáreas de chinampas en Tláhuac se encuentran severamente comprometidas por vertidos de aguas negras y residuos sólidos, poniendo en riesgo la producción agrícola y la vida silvestre.

En la zona lacustre se registran más de mil 200 descargas de aguas residuales y grises, vertidas sin tratamiento adecuado, lo que provoca un deterioro significativo de los canales tradicionales, que aún se utilizan para la agricultura en chinampas y actividades recreativas.

Los análisis químicos muestran niveles elevados de metales pesados como arsénico, hierro, manganeso, zinc, níquel y plomo en varios puntos estratégicos de los canales, superando los umbrales seguros para la salud y el ecosistema. Esto representa un riesgo directo, especialmente para niños y comunidades que tienen contacto con estas aguas.

A nivel microbiológico, se detectaron mil 467 coliphages –virus que solo atacan bacterias– por cada 100 ml, y mil 199 quistes de Giardia –forma “inactiva” y resistente de un parásito– por cada 100 ml, indicadores claros de contaminación fecal y de riesgo de enfermedades gastrointestinales si las aguas se utilizan sin precaución.

Las autoridades han reconocido el problema y anunciaron un Plan Estratégico para Recuperar la Zona Lacustre de Xochimilco y Tláhuac, con el objetivo de limpiar los canales, reducir la contaminación y restaurar los ecosistemas afectados.

Sin embargo, especialistas advierten que, sin acciones efectivas de saneamiento y control de descargas, los cuerpos de agua de Tláhuac seguirán deteriorándose.

Tláhuac enfrenta una crisis ambiental silenciosa: sus canales históricos, que alguna vez sustentaron la agricultura y la vida de la región lacustre, hoy muestran niveles de contaminación química y microbiológica preocupantes, que requieren intervención urgente para proteger tanto a los habitantes como al ecosistema único de la zona.

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