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REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
El anuncio cayó como baldazo de agua fría. El presidente municipal Ricardo Moreno confirmó el regreso de los parquímetros a zonas estratégicas de Toluca, una decisión que reabre una polémica que muchos daban por concluida. Mientras el ayuntamiento lo describe como una medida para “ordenar” el tránsito, para miles de ciudadanos representa una carga más que se suma a una movilidad ya colapsada y a una economía familiar presionada.
Las reacciones fueron inmediatas. En redes sociales y calles del centro histórico el sentimiento es de molestia y desconfianza. “Esto no es orden, es recaudación”, señalan vecinos que recuerdan que en 2024 el programa fue cancelado tras protestas por caída en ventas y afectaciones al comercio. Hoy, el temor es que la historia se repita, pero con mayores consecuencias para quienes dependen del flujo de clientes en el primer cuadro.
Las familias también reclaman prioridades. “Antes de cobrar por estacionarnos deberían garantizar agua constante, seguridad real y calles en buen estado”, reprochan. Para muchos, reinstalar parquímetros deja claro que el gobierno municipal ve primero al bolsillo ciudadano antes que a los problemas estructurales que siguen sin resolverse.
Aunque el edil asegura que lo recaudado será destinado a mejorar banquetas, persisten dudas: no hay información clara sobre tarifas, horarios, sanciones ni mecanismos de control. Además, la medida llega justo cuando el Valle de Toluca, ya enfrenta restricciones con el Hoy No Circula, lo que incrementa la percepción de que cada vez es más caro y difícil moverse en la ciudad.