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REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
Una decisión administrativa amenaza con sepultar uno de los espacios más significativos para la vida intelectual de Toluca. El gobierno municipal notificó al Centro Toluqueño de Escritores (CTE) que deberá abandonar el inmueble que ocupa desde hace más de 40 años en la Plaza Fray Andrés de Castro, un lugar que ha sido refugio para lectores, escritores, estudiantes y amantes de la palabra escrita. El oficio señala que el convenio “ya no conviene a los intereses” de la autoridad, sin ofrecer mayores explicaciones ni alternativas reales.
La noticia cayó como un balde de agua fría entre la comunidad cultural y los vecinos del centro histórico. Familias que crecieron junto a la actividad del CTE hablan de tristeza, enojo y desconcierto. Para ellos, no solo se trata de un edificio: es memoria, identidad y uno de los pocos espacios que aún dignifican la creación literaria. “Es un atentado contra la cultura y contra la ciudad”, expresan con indignación, mientras recuerdan talleres, presentaciones y encuentros que marcaron generaciones.
Frente a la falta de sensibilidad institucional, el Centro ha convocado a asamblea y organización social para defender el inmueble y exigir respeto a la cultura. Escritores y gestores culturales señalan directamente al edil por su incapacidad política para dialogar y construir. Critican que, en lugar de fortalecer proyectos consolidados, el gobierno opte por desalojarlos, evidenciando una visión limitada que reduce la cultura a un estorbo administrativo.
La medida, señalan especialistas, revela desinterés por la literatura y una preocupante distancia entre la autoridad y la ciudadanía. El CTE no solo representa actividad artística: es símbolo de resistencia cultural y de identidad toluqueña. Su desaparición significaría un golpe profundo al tejido social, a la educación comunitaria y a la vida cultural de la capital.
