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El exfuncionario del grupo Mancera fue nombrado presidente del Tribunal Federal de Justicia Administrativa; arrastra críticas por opacidad y presuntos encubrimientos
JAVIER LETHER
GRUPO CANTÓN
Pese a los señalamientos que arrastra por presunto encubrimiento de desvíos, opacidad en la reconstrucción tras el sismo de 2017 y su cercanía con el grupo político de Miguel Ángel Mancera, José Ramón Amieva fue nombrado presidente del Tribunal Federal de Justicia Administrativa (TFJA), órgano clave encargado de sancionar faltas graves de funcionarios y resolver controversias contra el gobierno.
El nombramiento no es menor: el TFJA es una de las piezas centrales del sistema de responsabilidades administrativas y combate a la corrupción. Por ello, la llegada de Amieva —ex jefe de Gobierno interino de la Ciudad de México y cuadro cercano al mancerismo— ha generado cuestionamientos en círculos políticos y entre analistas sobre la verdadera autonomía del tribunal.
Durante su paso por el gobierno capitalino y por áreas vinculadas a la procuración de justicia, Amieva fue señalado por tolerar o no dar seguimiento a investigaciones sobre presuntos desvíos millonarios de recursos públicos, así como por los bajos niveles de judicialización y el archivo de expedientes sensibles, de acuerdo con críticas de organizaciones civiles y especialistas.
A ello se suma su papel durante el proceso de reconstrucción tras el sismo de 2017, etapa en la que hubo denuncias por opacidad, retrasos y posible uso discrecional de recursos destinados a damnificados, un tema que marcó a la administración capitalina de ese periodo.
No obstante, desde la oposición hay voces que llaman a esperar resultados. En entrevista con Diario Basta, el diputado panista Federico Döring consideró que el nombramiento debe evaluarse por su desempeño y no solo por su pasado político.
“Hay que darle el beneficio de la duda por su formación jurídica. Es un perfil que sabe de derecho, tiene trayectoria y fue una decisión unánime dentro del tribunal”, señaló.
Döring recordó que Amieva ha ocupado cargos públicos en distintos niveles, incluso en Hidalgo, y sostuvo que, desde su perspectiva, el TFJA ha venido trabajando de manera institucional, lo que “inspira confianza en que se sigan haciendo las cosas correctamente”.
Más allá de las defensas, el contexto político pesa. La llegada de un ex jefe de Gobierno interino y operador de un grupo político a la cabeza de un tribunal que debe sancionar a funcionarios revive la discusión sobre el reciclaje de figuras del viejo régimen en órganos que deberían ser plenamente independientes.