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REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
En el municipio de Soyaniquilpan, la noche se estremeció con el estruendo seco de los disparos. En cuestión de segundos, el silencio habitual de San Juan Daxthi fue devorado por el pánico cuando un hombre comenzó a accionar un arma de fuego contra un ciudadano. El reporte desesperado llegó a los Grupos de Coordinación y movilizó de inmediato a policías estatales, quienes irrumpieron en la zona donde aún flotaba el eco de los balazos y el miedo en los rostros de los vecinos.
Los testigos no dudaron en señalar al presunto agresor: un hombre identificado como Noé “N”, de 70 años, quien, según relataron, actuó con furia y sin medir consecuencias. “Pensamos que iba a matar a alguien… los disparos retumbaron como si la calle se partiera”, narró una vecina aún con nervios. Los oficiales localizaron al sujeto y lo sometieron antes de que pudiera volver a apretar el gatillo. Entre sus manos, una escopeta marca Stevens calibre 16 milímetros, fría, pesada y cargada de amenaza, fue asegurada bajo estricto protocolo.
El hombre fue detenido y se le informaron sus derechos. Posteriormente fue trasladado ante la Agencia del Ministerio Público, donde se inició la carpeta de investigación para definir su situación legal. Mientras tanto, en la comunidad queda el susto, las miradas que evitan la noche y el murmullo que resume el sentir colectivo: en cualquier instante, la violencia puede irrumpir y romper la rutina de un pueblo entero.