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Despiden a Isarel, menor brutalmente asesinado en Otumba

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A pesar de que la Fiscalía de Justicia del Estado de México ha iniciado una carpeta de investigación, hasta el momento no se ha realizado ninguna detención

REDACCIÓN, GRUPO CANTÓN

La comunidad de Belén, en el municipio de Otumba, está sumida en un profundo dolor y una creciente indignación, tras el asesinato de Israel, un niño de apenas 12 años, quien fue brutalmente atacado la noche del viernes.

La tragedia ocurrió cuando el menor, con la inocencia y entusiasmo propios de su edad, esperaba a sus amigos para asistir al circo. Sin embargo, su noche de diversión se convirtió en una pesadilla cuando un adolescente de 16 años, presuntamente a bordo de una camioneta gris junto con otros jóvenes, disparó contra él, arrebatándole la vida de manera instantánea.

Israel, quien recientemente había cumplido 12 años en enero y cursaba el sexto grado de primaria, se encontraba lleno de ilusiones y expectativas para esa noche. Junto a dos de sus amigos, salió de su hogar con la emoción de presenciar el espectáculo circense en el centro del pueblo.

Sin embargo, lo que debió ser una jornada de alegría se tornó en tragedia cuando, según relatan testigos, una camioneta gris con varios adolescentes a bordo irrumpió en la escena. Sin previo aviso, se escucharon detonaciones de arma de fuego y una de las balas impactó directamente en la cabeza del menor, dejándolo sin vida.

Después del ataque, sus padres, en un intento desesperado por salvarlo, lo trasladaron de emergencia al Hospital de Axapusco. Pese a todos los esfuerzos, Israel fue declarado sin vida, dejando una profunda herida en su familia y en toda la comunidad que hoy clama por justicia por Israel.

El dolor y la tristeza se hicieron presentes el domingo durante el funeral de Israel. Decenas de vecinos, compañeros de escuela, familiares y amigos se unieron al cortejo fúnebre, acompañado por globos blancos y música de mariachi.

Con cartulinas en mano y rostros cubiertos de lágrimas, la comunidad exigió justicia para el pequeño, quien en vida era un niño alegre, amante de la ropa vaquera y profundamente unido a su yegua, a la que cuidaba con esmero.

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