164 lecturas
Por Xóchitl Bravo Espinosa
@XochitlBravoE
HAY DESIGUALDAD VS LAS MUJERES
La distribución de la tarea de cuidados, entre mujeres y hombres, es desigual. A lo largo de la historia, las primeras han sobrellevado la mayor carga en el cuidado de las y los hijos; de parientes enfermos o con alguna discapacidad, y de los adultos mayores de la familia.
Esta imposición –derivada de los estereotipos de género y de un sistema patriarcal que cree que las mujeres están obligadas a cumplir con el rol de cuidadora– tiene un impacto en la salud de este sector de la población, incluidas niñas y adolescentes a quienes se les pide ayudar en los cuidados.
Lamentablemente, se trata de una actividad por la que las mujeres no reciben remuneración y en la que sufren un enorme desgaste físico y emocional todos los días. Por si fuera poco, muchas de nosotras tenemos un trabajo de tiempo completo que se suma a la primera.
De ahí la importancia del Foro “Hacia una Ciudad de Cuidados: Construyendo la Ley del Sistema Público de Cuidados”, que se realizó ayer en el Congreso de la Ciudad de México, gracias a la coordinación de los diputados Cecilia Vadillo y Víctor Varela, presidentes de las comisiones de Igualdad de Género y de Inclusión y Bienestar Social.
Yo participé en la “Mesa 1: La Distribución del Trabajo de Cuidados: Desafíos para las Mujeres en la Ciudad de México”, donde expliqué que ésta, desde la economía feminista, se divide en dos esferas: la pública, asignada a los hombres y que es pagada y reconocida por la sociedad. La otra, la privada, impuesta a las mujeres y que se limita a las tareas del hogar.
Según la Encuesta Nacional para el Sistema de Cuidados (ENASIC) 2023, del total de personas de 15 años y más en México, 31.7 millones cuidaron a integrantes del propio hogar, de los cuales 75.1% eran mujeres y apenas el 24.9% hombres. Respecto a las horas a la semana en labores de cuidados, las mujeres dedicamos en promedio 37.9 horas, mientras que los varones solo 25.6, una diferencia de más de 12 horas semanales.
Es tiempo de cambiar la visión de que el trabajo de cuidados es exclusivo de nosotras. Los hombres deben ser corresponsables, que no quepa la menor duda.
