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Por Federico La Mont
El regreso del 47 mandatario Donald J. Trump a Washington DC dejó al borde de un ataque de nervios a 5.6 entre 39.9 millones de connacionales de primera, segunda y tercera generación ante las amenazas, chantajes y actitudes expansionistas proferidas por un millonario, que maneja a los Estados Unidos como una empresa de su propiedad y a los estadounidenses como sus empleados. Como todo buen empresario, a Trump le fascina que le tengan miedo, no respeto, al tiempo que es feliz injuriando y amenazando a todos y por todo. Bien lo aconsejó su ahora asesor de cabecera Elon Musk: “los trabajadores son más activos cuando tienen miedo”. ¿Qué podemos esperar de Trump. Hay que recordarle a Trump que un cuatrienio sólo tiene cuatro años, para hacer lo que le venga en gana y al final, en enero de 2029, lo sucederá un presidente o presidenta demócrata que le dará marcha atrás a todos los daños que alcance a causar, porque “Trump no es la enfermedad, es sólo un síntoma y habrá que quitarlo de inmediato”. Compromisos: El retorno de Trump, amenaza el envío de remesas què tienen un peso en las economías receptoras y esa deportación masiva implicaría una drástica disminución del Producto Interno Bruto (PIB) de esos países.
Otra de Kim: Según los desertores coreanos Kim Dong Nam y Wang In Chul en Corea del Norte existen 10 campos de concentración como Yodok en la zona montañosa del Centro y tres de ellos dedicados a la gente discapacitada asemejan a Birkenau y Auschwitz. Son administrados por los ministerios de Seguridad del Estado y Seguridad Popular departamentos que experimentan con la “biología aplicada”, o segregación de los minusválidos que deja claro el quebrantamiento de los derechos humanos de mujeres, niños y adultos mayores, quienes a su vez no tienen acceso a educación, empleo formal e incluso llevan a las primeras a ejercitarse en un mercado privado informal en coreano (Jangmadang).
