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ECATEPEC DE MORELOS, EDOMEX.
Esta área natural “protegida” es uno de los últimos pulmones ecológicos de la zona metropolitana, la cual enfrenta una crisis ambiental que urge atención
MARIO LÓPEZ
GRUPO CANTÓN
Azucena Cisneros, alcaldesa electa de Ecatepec; Raciel Pérez Cruz, edil electo de Tlalnepantla; David Sánchez Isidoro, presidente municipal en funciones en Coacalco; y Ana Castro, de Tultitlán, junto con Janecarlo Lascano, alcalde de Gustavo A. Madero en la Ciudad de México, tienen la responsabilidad de coordinar esfuerzos para rescatar la Sierra de Guadalupe.
Los desafíos que enfrenta este ecosistema no solo afectan su biodiversidad, sino también la calidad de vida de millones de habitantes de la región.
La deforestación es uno de los principales problemas que aquejan a la Sierra de Guadalupe. La expansión urbana, la tala clandestina y actividades agrícolas sin regulación han destruido grandes extensiones de su vegetación original.
A esto se suma la invasión de terrenos, donde grupos ocupan ilegalmente áreas protegidas para establecer asentamientos humanos, generando un impacto ecológico irreversible.
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⏰7am
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La falta de vigilancia en la zona ha facilitado actividades ilegales como la caza furtiva, el vandalismo y la contaminación por desechos sólidos y aguas residuales. Además, la erosión del suelo y los incendios forestales, provocados en muchos casos por negligencia o intencionalidad, agravan aún más la situación.
Esta área natural abarca los municipios mexiquenses de Ecatepec, Tlalnepantla, Coacalco y Tultitlán, así como la alcaldía Gustavo A. Madero en la Ciudad de México.
Su relevancia es incuestionable: actúa como un regulador climático, contribuye a la captación de agua y previene inundaciones en las comunidades aledañas. Sin embargo, la falta de políticas públicas efectivas y una coordinación sólida entre los gobiernos locales han dejado a la Sierra de Guadalupe en el abandono.
La situación exige una estrategia integral que incluya programas de reforestación con especies nativas, fortalecimiento de la vigilancia mediante recursos humanos y tecnológicos, y campañas de educación ambiental que fomenten una mayor conciencia ciudadana sobre la importancia de preservar esta área natural.