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octubre 17, 2024

Voces

Nora, la ardida

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Por Lengua Larga

El PRD a nivel nacional bajó la cortina, más a fuerza que de ganas, la gente dejó de confiar en ellos y el adiós era inminente. Pero eso no le importó a Nora Arias, la mujer dirigió al partido en la Ciudad de México y busca aferrarse al puesto por más tiempo y ya dijo que “todo aquello que huela a Zambrano, no es bien visto ni recibido”.

Pero se le olvida que traicionó los principios fundamentales del PRD y se dejó convencer por Morena para que con su voto el partido guinda sea mayoría relativa en el Congreso de la Ciudad de México.

Pero bueno, dijo que Jesús Zambrano es un manipulador y aunque lo niegue se dejó ningunear por Israel Betanzos y Andrés Atayde, porque vamos, ella era fuerte teniendo a Víctor Hugo Lobo detrás de ella, sin el, poco puede hacer.

Recientemente hubo una reunión en el PRD capitalino y Nora fue tajante, severa y concisa con cada palabra que emanó de su boca, esa que maquilla con puro labia Christian Dior. La perredista sentenció “aquí yo voy a seguir dirigiendo el partido, porque todavía hay mucho que salvar”. ¿Nora no te diste cuenta de qué su votación en la capital fue pésima?

Además, dijo que “quien quiera pago debe dar pruebas de trabajo”, así es, por fin se dio cuenta que hay mucho galavardo en las filas del Sol Azteca, como Karen y Gabriela Quiroga, Isaías Villa o Luis María Trejo. Pero bueno, eso no es lo importante querido lector, no por lo que estoy aquí.

La rubia peliteñida decidió emprender una guerra contra Jesús Zambrano, le cobrará una a una las humillaciones que le hizo cuando el era el líder supremo del PRD a nivel nacional. El hombre la trató mal cuantas veces pudo, le gritó, la ninguneó y habló pestes de ella cuantas veces quiso y se le ocurrió; Zambrano, que mala pata tiene usted y que grosero es con Diña Nora.

Desde el Congreso de la Ciudad de México solicitará a la Auditoría Superior que revise las cuentas del instituto político que lideró Zambrano porque hay un desfalco del cual, apenas, se vino a dar cuenta.
Hágale usted el favor a esta columnista y avísele a Nora que eso ya es venganza y que eso se hace y no se dice. La traidora resultó siendo otra, ¿no te da vergüenza querida Nora?

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