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Mouris Salloum George.

Desde Filomeno Mata 8

¿Un país puede ser producto de una copia? Segunda parte

Al desarrollo nacionalista no se llega creyendo que la protección indiscriminada de las actividades industriales ensancha socialmente el mercado interno; los bajos niveles de inversión productiva o de interés social, las altas utilidades sin riesgo de competitividad interna e internacional son la pista de despegue de la modernización.

Tampoco se llega permitiendo que el sector tradicional agropecuario subsidie anárquicamente el crecimiento de las macrocefalias urbanas, ni privilegiando la acumulación y posponiendo la distribución. Lamentablemente, el aparato público desmanteló el campo junto con las actividades primarias y produjo errantes y extraños en su propia tierra. En el terreno político y social, creímos que se podía echar a andar sin consecuencias históricas una maquinaria de totalitarismo político para arrollar al adversario hasta reducirlo a su mínima expresión. En función de engrandecer el aparato estatal, multiplicamos burocracias parasitarias, entorpeciendo la solución de las necesidades elementales.

Por soberbia, no tuvimos la suficiente sensibilidad para entender que en el país estaban emergiendo los rostros que siguen exigiendo que el Estado se adecúe a la Nación; llegamos al exceso de centralizar en el Altiplano todas las decisiones, hasta las más insignificantes.

Creímos que la modernización horizontal significaba cumplir con el mandato constitucional, quisimos resolver por medio de la violencia lo que se hubiera salvado por el diálogo y la tolerancia, copiamos modelos políticos extranjeros, creyendo que resolvían las cuestiones que emergen de nuestras raíces. Y aquí estamos: creyendo siempre lo mismo. Mal. Definitivamente, un país no puede ser producto de una copia.

Desde Filomeno Mata 8 | Mouris Salloum George | @vocesperiodista

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