Red feminista da ultimátum a gobernador de Q.Roo

Red feminista da ultimátum a gobernador de Q.Roo

Lanzan pliego petitorio con 54 demandas; buscan justicia por las víctimas de la represión policíaca. La Cdheqroo condenó los mensajes de violencia contra los colectivos

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Cristina Escudero/Grupo cantón

CANCÚN, QUINTANA ROO.- El grupo colectivo Sororas Cancún, que forma parte de la Red Feminista Quintanarroense, le exige el gobernador Carlos Joaquín González, “acciones y no simulaciones, esta es la última llamada institucional que hacemos. Tuvimos miedo. Intentaron cansarnos. Nos prometieron todo muchas veces, en necios intentos de calmar el fuego, y nos fallaron una vez…

Es la última llamada para que pongan un alto a los que nos lastiman. Estamos cansadas, pero nunca tanto como para dejar de intentarlo todo”.
Dentro de su pliego petitorio, le advertían a Joaquín, en el cuyo punto (de 54 demandas): “reparación integral del daño causado a las víctimas de la represión del 9 de noviembre”.

Y como burla, no se ha cumplido, como es el caso de la periodista Cecilia Solís, quien resultó con un balazo que le atravesó la pierna mientras cubría la manifestación feminista. La bala pasó cerca de la arteria y estuvo a punto de que se la amputaran, pero milagrosamente se salvó. Sufre las secuelas y está en recuperación, está indignada y expresó su condena en contra del Gobierno del Estado, ya que dijo sentirse utilizada por el vocero del gobierno del estado, Carlos Orvañanos Rea, quien sólo se acercó a ella al salir del hospital para tomarse la foto y postearla en sus redes sociales sin que hasta ahora haya recibido ningún apoyo para sobrellevar su situación.

Bajo la presión de los colectivos feministas y en la mira internacional por la represión a balazos, Orvañanos solamente utilizó a la víctima para dar una imagen de solidaridad con las afectadas por las acciones policiacas entonces bajo el mando de Alberto Capella. No es un secreto que anda en adelantada campaña para posicionarse hacia las próximas elecciones, como “gallo” de Carlos Joaquín González para llegar a la presidencia municipal de Benito Juárez.

Carlos Orvañanos, ofreció a Cecilia Solís el “total apoyo para su recuperación”, sin embargo, no ha sido así, pues de acuerdo a la misma periodista, desde que salió del hospital no se volvieron a comunicar con ella. Y narra el calvario que vive:
“Yo no puedo trabajar, tengo que ir constantemente a curación y no cuento con recursos para ello. Tuve que comprar ampolletas inyectables para evitar una infección mayor, medicamento que no hay en Quintana Roo, y por fortuna logré que me la enviaran de Yucatán”, dijo la afectada quien lleva 23 años en el periodismo y nunca había visto una represión en el que la policía y las autoridades tuvieran un mal manejo de la situación.

Visiblemente molesta por sentirse utilizada por el gobernador y su vocero, Cecilia Solís, lamenta que le hayan mentido, pues le dijeron que recibiría todo el apoyo de Carlos Joaquín, pero jamás le volvieron a llamar ni para preguntarle sobre su estado de salud y ahora para poder hacer frente a los gastos, tendrá que vender su automóvil que le era de mucha utilidad para su trabajo.

Cabe recordar que fue el pasado 9 de noviembre, cuando Cecilia Solís trata de resguardarse de los mismos policías que dispararon a diestra y siniestra para reprimir a los manifestantes frente a Palacio Nacional, cuando la bala de un arma de grueso calibre le dio en la pierna.

Aunque en un principio los policías aseguraron que estaban disparando al aire para “calmar” a los manifestantes”, la periodista los desmintió, ya que fue testigo de que estaban disparando directamente hacia las feministas, familiares y amigos de la joven Alexis que se sumaron a la manifestación para exigir justicia por su violento asesinato.
Cecilia Solís seguirá pidiendo justicia por ella y por las víctimas que resultaron violentadas sexualmente por policías que hasta la fecha no han sido castigados y que por el contrario, sólo fueron llamados por la Fiscalía General del Estado (FGE), en donde los dejaron por varias horas en la misma sala junto a las jóvenes agredidas y a quienes en tres ocasiones les han pospuesto su declaración.

Y no es la única, todos los demás afectados han sido plantados o dejados al garete, mientras se fomenta con los medios afines una narrativa de que se atiende las demandas feministas. La intimidación y la represión siguieron en días posteriores y terminaron con 16 detenidos.