López Gatell, como las burbujas de champagne

López Gatell, como las burbujas de champagne

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Realmente el ejercicio que implican las conferencias matutinas son dignas de equiparase con el arte de la esgrima, hay estocadas, defensas y caídas…

Quizá la primera estocada la recibió Arturo Herrera, secretario de Hacienda. Tanto le dolió, que el color de su semblante se asemejó al de la granada (aquella que lleva el chile en nogada), cuando le preguntaron por su supuesta renuncia, lo que obligó al Presidente, con gesto pensativo, a decir: “¿Acaso ya no estás a gusto Arturo?” Al final, salió librado de esta batalla; habrá que esperar las siguientes.

Una de la premisa que todos los jóvenes tienen al acudir a una aula de clases hoy en día (al menos antes de la pandemia), es ¡nada de celulares! Quien no acató esa orden, fue nuestra bisoña secretaria del Trabajo, Luisa María Alcalde, la mirada inquisitiva del director del Salón Tesorería se lo dejó claro y optó por guardar su teléfono.

Entendemos secretaria, se distrae con facilidad por su juvenil condición, pero dígale a su novio Emiliano Becerril Silva, que los mensajes son para después del trabajo. Post-it: Ha quedado claro que la pandemia vino a cambiar muchas cosas y a dejar entrever el endeble sistema de salud en México; hemos logrado descubrir cómo el doctorcito Huguito López-Gatell, que resultó ser como las burbujas de champagne (de las más baratas), no te enfiestan, pero cómo son escandalosas.

Otro triste hallazgo, muy parecido a la historia del Titanic, es el ISSSTE y su director Luis Antonio Ramírez Pineda a quien no se le ha visto en ni una sola conferencia matutina. Tal será el descontento de Andrés Manuel, que no lo quiere ni ver.

Lo digo porque de cada cien pacientes que ingresan a uno de sus hospitales, lamentablemente, fallecen 31. ¡Ay estimado economista!, vemos que ni Londres ni el ITAM lo pueden ayudar a ejecutar bien su chamba; qué diría su padre don Heladio Ramírez López.

Recuerde que él llegó a la CDMX con una mano adelante y otra atrás, por lo tanto, tiene un gran legado que cuidar, no vaya a ser “que el tigre no salga pintito”