Rosa Icela tendrá que visitar Cancún

Rosa Icela tendrá que visitar Cancún

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Arreando al elefante
Diego Elías Cedillo

Resulta irrisorio e inaudito advertir cómo en distintas latitudes del globo, el papel hacia la mujer ha cambiado con magnánimos ejemplos como Kamala Harris o Ángela Merkel; lamentablemente, hoy en México y en particular Quintana Roo, el gobernador Carlos Joaquín González tiene las manos manchadas de sangre. ¡Qué va!, no sólo las manos, el cuerpo entero. Quizá pensará que está en el gobierno de Felipe Calderón, o en alguno priista que permitían represiones violentas. No te ha llegado el memorándum, Carlitos, lo dijo el Presidente: quiere que ese escandaloso asunto se resuelva cuanto antes, es más en un día de ser posible, y no con aspirinas políticas como el cese de Alberto Capella, exjefe policial.

El que seguro sólo vio como le rozaron las balas y se salvó de panzazo, fue al comandante Luis Rodríguez Bucio, ya que, al preguntar el Presidente a un observador de los hechos en Cancún, si la Guardia Nacional había actuado, le contestaron que sólo estaban de mirones… ufff bien comandante Bucio apenas la salvo.

Quien tiene un compromiso monumental y exorbitante, es la alcaldesa de Cancún, Mara Lezama, ella fue la primera que debió estar encabezando la marcha de la inefable y cobarde violencia contra la mujer. Entonces, por favor estimada Mara, estaría bien dejará usted de pasearse en sus lujosos Mercedes- Benz por el Boulevard Kukulcan, y aplicar todos sus esfuerzos ante este cobarde acto, de perdida por solidaridad a su género.

Post-It: Literal, el que salió por la puerta de atrás apurado y dejó una catástrofe fue el sonorense Poncho Durazo Montaño (como le dicen los cuates), tanto le urgía irse a competir por la gubernatura de su estado que poco le importó el aumento de 21.28% de la violencia asociada con el crimen en el mes de octubre. Gran carga le dejó a Rosa Icela Rodríguez, esperemos con una mujer al frente de la seguridad que en el país no vuelvan a ocurrir los funestos hechos acontecidos en Cancún.

Bien decía Stan Lee: “Con un gran poder, viene una gran responsabilidad”, esperamos usted la ejerza señora secretaria.