El mundo latino y el sajón en el derecho

El mundo latino y el sajón en el derecho

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Cuando vemos el tiradero de la elección estadunidense nos damos de santos de habernos empeñado por siglos en seguir militando en las corrientes doctrinarias del derecho de inspiración romana. El embrollo que se traen los primos es de carácter absolutamente cultural, condimentado con ignorancia y ambiciones sin parangón.

No existe una máxima latina tan contundente como la que reza: “Lo que no está en el expediente, no existe en el mundo”. Revela con precisión el carácter escrito del derecho romano, ese que a través de las conquistas napoleónicas se extendió a todo el Occidente hispano parlante; Irradió también la organización política y todas las costumbres.

La civilización occidental debe tanto a Justiniano el mandamás del imperio romano de Bizancio, hoy Estambul-, que no habría monumento de ningún tamaño para rendirle los honores que su epopeya intelectual hizo posible: reunir en textos la columna vertebral de nuestra vida en sociedad.

Mientras otros de su estirpe pensaban en la guerra de conquista y desplegaban sus ejércitos sobre Finisterre, Britania, Las Galias, Iberia, África y los desiertos asiáticos, Justiniano glosó en sus Pandectas, o Digesto- sus famosas Instituta- la base de toda la conducta humana que obligue. De la mayor importancia, equivalente o superior a la medicina de Galeno, la geometría de Euclides, la trigonometría de Hiparco, regula cualquier gesto homínido, toda reacción del ser humano ante su entorno social, económico, político o cultural, desde el infierno hasta el cielo. (Continuará)