Guillermo Soberón Acevedo

Guillermo Soberón Acevedo

Personaje interesante desde cualquier punto de vista...

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En lo humano, lo político y académico. De primera magnitud, nominado para hacerse cargo de su esencial actividad, la investigación científica, a principios de los 70´s. De pronto la Universidad entró en un severo conflicto, protestas de todo tipo, sobre todo el reclamo para consolidar un sindicato de trabajadores, lo que se les había negado históricamente.

El Rector en turno, Pablo González Casanova, se vio en la necesidad de presentar su renuncia; la Institución se convirtió en un polvorín, destrozada en todos los ámbitos; grandes universitarios mantuvieron angustia y es cuando se presenta la voz respetada de uno de los más brillantes y ejemplares mexicanos, el Dr. Emilio Rosenblueth Deutsch, quien se da a la tarea, casi imposible de reconstruir a la Institución.

La Junta de Gobierno, presidida por el propio Deutsch, convenció con gran dificultad a un científico para volverse político, es así como Guillermo Soberón Acevedo llega a la Rectoría, ahí conjunta un gran equipo y juntos logran el milagro: reencausar a la Máxima Casa de Estudios.

Soberón no actuó solo, supo rodearse de excelentes, invaluables colaboradores, que cada uno, en sus áreas, eran toda una autoridad, entre los que destacan: Javier Jiménez Espriú; Valentín Molina Piñeiro, este último invaluable por sus habilidades; Leopoldo Silva Gutiérrez, quien ha hecho de la Universidad su pasión y donde desde que llegó no ha salido; su eficaz Secretario Particular, Rolando Martínez Murcio; Pedro Astudillo Ursúa, excelente Director de la Facultad de Derecho.

No podía faltar Emma Dolujanoff y la siempre aguerrida Ana María Cetto Kramis. Con todos ellos, entre otros, la universidad logra su esplendor. Debe destacarse de la labor de Soberón y su capacidad para hacer equipo. Así el científico pasa a político, al que bien, el magnífico Rector Enrique Graue Wiechers, le ha rendido justo homenaje.