Acuchilla al novio de su hija en Tabasco

Acuchilla al novio de su hija en Tabasco

La madre de Javier Moisés "N"señala al padre de la novia comoresponsable de asesinar a su hijo. Le dio siete puñaladas en la cara y tórax

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REDACCIÓN/ TABASCO HOY

Cuando doña Dolores recibió la fatal noticia, sintió como si su corazón se hubiera partido en dos. Nunca imaginó pasar ese amargo cáliz porque lo natural de la vida era que los hijos despidieran a los padres, y no al revés. Le habían dicho de sopetón que en la casa de su hijo yacía el cuerpo de una persona sin vida. «¿Y si se hubieran equivocado?», pensaba mientras se frotaba las manos nerviosamente. Pero le habían dicho bien el domicilio que coincidía con el de su hijo: región 102, manzana 89, lote 6, calle 36. Salió corriendo de donde estaba hacia la casa de su hijo Javier Moisés, de 35 años, con la esperanza de que todo fuera una equivocación.

Un hombre que parecía astronauta, enfundado completamente en un traje blanco, se le acercó a preguntarle: «Disculpe, señito, ¿es usted pariente del occiso?. La anciana de 58 años ya no tuvo más duda, sintió como si una fuerza la abandonara y cedió a cualquier resistencia. Sí, soy su madre». El hombre del traje blanco vaciló al hacer la siguiente pregunta: «¿Podría reconocer el cadáver?». Ella asintió en silencio.

EVIDENCIA

En la sala, debajo de la hamaca y cubierto con una colcha, yacía tirado el cuerpo de su hijo. Su rostro estaba tapado, pero ella ya no dudó que era la carne de su sangre al ver parte de sus pies descubiertos, y las chanclas pata de gallo que él usaba. El hombre del traje blanco descubrió el rostro.

Doña Dolores comenzó a llorar al ver las dos heridas profundas en el labio inferior y otra en el mentón de su vástago: «Sí, es mi hijo Javier Moisés». Debajo de la sábana, el cuerpo presentaba dos heridas graves en el pecho, otra en el tórax y otra más en el antebrazo izquierdo. Luego, los agentes de la fiscalía se acercaron a la madre, uno de ellos habló: «Fuera del cadáver y la sangre en la sala, todo parece estar en el mismo lugar.

Robo no fue… Señora, ¿su hijo había recibido alguna amenaza o tenía enemigos?» «Mire, mi hijo comenzó a andar de novio con la vecina de enfrente de la calle, y desde que empezaron a salir, mi Javier Moisés me decía que su futuro suegro no lo quería, luego me dijo que también lo había amenazado, que si le pasaba algo, su futuro suegro sería el culpable», señaló la afligoida madre.

«¿Usted conoce a esa persona?», interroga el agente. «Sólo sé que le dicen el Dólar», responde la madre resignada. Los agentes con sus guantes introducen en una bolsa el cuchillo de 13 centímetros todavía manchado de sangre. A la una terminan de levantar el cuerpo. Las investigaciones aún no dan con la mano asesina.