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México

Planeó quemar a su esposa por celos

David Osorio Sosa

HUIMANGUILLO, TABASCO.- Estuvo divisando a cierta distancia la casa donde vivía su esposa Ana Luisa y su pequeña hija. Se puso detrás del naranjo porque no quería que lo vieran y luego lo culparan de lo que planeaba hacer.

La casita apenas estaba repellada, pero no habían alcanzado a pintarla todavía. Sobre la entrada estaba montada una hermosa herrería.

¿Por qué quería Lenin destruir lo que con tanto esmero y trabajo se había levantado? Incluso ahí oculto detrás del naranjal, le llegaba el aroma de los azucarados frutos, pero era tanta su ira, que no lo percibía.

Ni siquiera se conmovía al oír hablar a su hija junto a su madre Ana Luisa, a la que no podía reprocharle que fuera mala madre, “mis respetos”, pensaba Lenin Concepción para aplacar cualquier infundio.

Los celos lo habían llevado a esta situación. Cuando lo hablaron, Ana Luisa rechazó cualquier acusación a su integridad, y le dolió que su pareja insistiera en celarla.

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Por la niña es que se aguantó, la la madre pensó que la situación volvería a su cauce normal.

Pero en el fondo de su corazón, Lenin Concepción se ahogaba de ira. Se acercó a la ventana y dejó caer sobre la cama, un poco de gasolina, papel periódico y un cerillo encendido. Apenas lo hizo, se alejó rápidamente para no ser descubierto.

Ana Luisa y su hija seguían repasando las tareas de la niña y no se dieron cuenta de cómo el fuego consumió gran parte de la recámara. Hasta que el humo negro las alcanzó notaron que la casa estaba en llamas. El techo de lámina se vino abajo y las dos comenzaron a gritar.

Los vecinos del poblado Ocuapan trajeron sus tambos de agua y comenzaron a arrojarlos hacia las llamas, para impedir que avanzaran hacían donde estaba la madre y la hija arrinconadas. Don Luciano, al ver a su hija y a su nieta en peligro, destruyó de dos marrazos el candado, liberándolas de las llamas. Cuando llegaron los bomberos, el interior de la casa estaba todo chamuscado.

Nada se había salvado, excepto Ana Luisa y su pequeña. Lenin no se apareció para ayudar. Se había pelado. Ana Luisa habló con su padre, don Luciano, y convinieron interponer una denuncia en la Fiscalía contra el posible intento de homicidio del pirómano.

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