Cuando AMLO hablaba de «perdón, no olvido»

Cuando AMLO hablaba de «perdón, no olvido»

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JOSÉ LUIS GARCÍA CABRERA/GRUPO CANTÓN

Cómo, cuándo, por conducto de quién y en qué términos el presidente López Obrador decidió hacerles llegar su mensaje a los once ministros de la Corte sobre sus cinco antecesores de los regímenes pripanistas, no fue posible averiguarlo. El caso es que la sola mención del asunto, a los togados les alteró el ánimo y no los dejaría dormir; como tampoco a los expresidentes, al enterarse que el tabasqueño hablaba en serio en sus propósitos de llevarlos ante un juez.

El Presidente, fatigado, ordenó con pereza algunos escritos, echó a un lado su bolígrafo sobre la mesa de trabajo, y se retiró a su recámara, a la cual sólo acudía cuando realmente se sentía agotado. –Nunca será igual este país por más que me afane en devolverle su dignidad –se lamentaba López Obrador mientras se desembarazaba de sus ropas y zapatos–. Mañana he de anunciar los motivos por los que deben ser enjuiciados. Y no sé por qué me late –añadió, apagando la luz y metiéndose a la cama– que los críticos de siempre me agarrarán de su blanco.

Mientras duerme, se levanta y bebe algo caliente a manera de desayuno el tabasqueño, intentaremos dar a conocer cómo y cuándo surge la idea de que sus cinco antecesores deben de ser sentados en el banquillo de los acusados. Expresidentes con los cuales, antes de que se decidiera enjuiciarlos, los dueños y directivos de los medios informativos cuyos reporteros cubren las conferencias mañaneras, tenían las mejores y más cordiales relaciones.

A ESCENA RICARDO ANAYA

Quizá pocos de los que transitan por los caminos de este hermoso país, recuerden que el primero en solicitar se procesara a los expresidentes fue el panista Ricardo Anaya, siendo candidato –al igual que López Obrador– a la presidencia de la república. La petición la hizo el 8 de marzo de 2018 en una reunión con desarrolladores urbanos, a quienes –debido a la investigación que supuestamente realizaba la PGR en contra del presidente en funciones, Peña Nieto, por lavado de dinero en la venta de una nave industrial– les pidió apoyaran su propuesta de meterlo a la cárcel, al igual que a su antecesor, Calderón Hinojosa. –El que la haya hecho, la tiene que pagar –sentenció el panista–. Ni perdón ni olvido, sean del partido que sean. Este principio aplica a todos sin distingo, sin importar la jerarquía del cargo público –agregó.

No deja de ser curioso saber que el panista fue quien sembró la idea en la mente del tabasqueño, pues al día siguiente, desde Colima, tras de acusarlo de demagogo, le pidió explicara cómo los metería a la cárcel. –Yo quisiera que explicara cómo va a meter a la cárcel a Peña, de qué lo acusa, si es por corrupción, en dónde lo va a acusar y qué procede. Que de una vez vaya a la Procuraduría o a donde corresponda y presente la denuncia –exigió–. ¿Cuál es el delito por el que va a perseguir a Calderón? Y ya que se siga de una vez con Fox, Zedillo y Salinas –agregó.

Eran los tiempos en los que el candidato López Obrador, hablaba de “perdón, no olvido”, de “buscar la reconciliación” y no aplicar la persecución. Sin embargo, no pocos mexicanos se manifestaron en contra de su idea de reconciliación, y lo acusaron de querer fomentar la impunidad. Ante esto, el 25 de marzo, en Guadalajara, durante una reunión con víctimas de la violencia, se comprometió a que, de ganar las elecciones, convocaría a una consulta para que la gente decidiera cómo resolver el asunto, dejando en claro que él no estaba de acuerdo en llevar a juicio a sus antecesores, porque “lo más importante es evitar la corrupción del futuro”.

LA PESADILLA QUE VIVIRÁN

Aunque los tres expresidentes no tienen procesos judiciales abiertos, la gente los acusa de actos de corrupción contra el pueblo cuyos efectos se han prolongado con el tiempo, sin que nadie se hubiera atrevido a denunciarlos como actos violatorios de los derechos elementales y/o las garantías individuales de la ciudadanía en general.

Actos que, señalan connotados juristas, por ser “proditorios de tracto sucesivo, no prescriben jamás ”. Actos que pueden ser sancionados lo mismo en tribunales nacionales como internacionales, “por tener una vida superior”. Es decir, son delitos que pueden juzgarse ahora o más adelante, en una Corte de Justicia, a petición del más humilde de los ciudadanos (continuará).