“Las cajitas de Salinas”

“Las cajitas de Salinas”

354
0
Compartir

Actualmente existen periodista e intelectuales que han visto afectados sus intereses económicos porque estaban acostumbrados a recibir muchos millones de pesos del gobierno en turno a cambio de propaganda, beneplácito y distribuir saña contra opositores.

En la última elección hicieron todo lo posible porque no ganara AMLO la presidencia, pusieron en marcha toda una estrategia que incluía falsas noticias, pero también videos, memes y mensajes para redes con la finalidad de desprestigiar la figura del candidato de Morena.

A esta acción se le conoció como “Operación Berlín”, una verdadera campaña sucia, que encabezó Enrique Krauze y Fernando García Ramírez, el primero, a pesar de ser señalado por varios participantes como el artífice, por supuesto, lo ha negado.

Esta campaña fue financiada por dueños de empresas privadas quienes tienen una fuerte animadversión muy arraigada contra el líder político que hoy es jefe del ejecutivo federal. Entre los que se encuentran, el mismo García Ramírez, dueño de Cinépolis, miembros de la familia Coppel y algunos del Grupo México, esto, se sabe, por la confesión de un participante de esta trama.

En la mañanera del jueves pasado, el presidente relató (que le contaron), que el expresidente Salinas de Gortari, tiene una peculiaridad, guarda pruebas de las lealtades y alianzas que ha comprado con dinero, o sea con presupuesto público, lo hacía en unas cajitas, que guardan los datos, así como fichas bibliográficas, pero aquí vienen detallados datos específicos del personaje en cuestión, ordenados por nombre, concepto y fecha. Salinas decía: “‘A ver, dime alguien, un nombre’, Fulano de tal’.

Sacaba la ficha y el anexo del cheque o de la factura. Quién sabe si sea cierto lo que me platicó este amigo, pero lo platicó porque le dijo: ‘A ver, Andrés Manuel López Obrador’. ‘No lo tengo -dice- por eso no es confiable’.”

Es decir, la complicidad entre muchos intelectuales de la élite y el gobierno ha existido por muchos años; defendieron las atrocidades que se cometieron porque se subordinaron al poder a cambio de carretadas de dinero.

Por eso, ahora que se ha roto ese vínculo pernicioso, están exaltados, se han desbordado y enfurecen contra el gobierno, quien, por su parte ha disminuido la llave del presupuesto y con ello eliminado el pago de favores que recibían por parte del poder.

Frente a esto, los intelectuales han intensificado el golpeteo contra el mandatario, acusando al Presidente de atentar contra la libertad de expresión.

Ya no hay tales complicidades, ya no hay compra-venta de su pluma. Su credibilidad se vino abajo. La libertad de expresión, no les pertenece a ellos, sino al pueblo, a todos. Y esto es lo que no terminan de aceptar.