Celos asesinos, asfixió a su novia y arrojó su cuerpo a la...

Celos asesinos, asfixió a su novia y arrojó su cuerpo a la calle

Cegado por la rabia el hombre terminó con “el amor de su vida”

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SALVADOR TREJO/ GRUPO CANTÓN

ECATEPEC, EDOMEX.- La madrugada del 10 de agosto de 2019, Francisco Javier “N” llegó con su novia, con la que vivía en unión libre en una vivenda ubicada en la colonia Jardines del Tepeyac, en Ecatepec. El hombre iba molesto, irritado y en su mente le daba vueltas la idea de que su pareja lo traicionaba. Por eso es que una vez que abrió la puerta del domicilio y entró, de inmediato comenzó a recriminarle a ella ciertas cosas que le habían compartido amigos en común.

La mujer negó todas las injurias lanzadas en su contra y se defendió de los insultos de su pareja sentimental, pero éste ya estaba cegado por los celos, lo que originó que la discusión se tornara violenta.

Fuera de sí, Francisco Javier comenzó a zarandear el frágil cuerpo de la mujer, quien a gritos y llorando le gritaba “déjame en paz… déjame en paz ¿Qué te pasa? ¿Por qué me insultas y me tratas así?”, pero no había súplica ni poder humano que controlara la rabia del celoso sujeto, el cual le propinó varios puñetazos y una vez que la tuvo a su merced aprovechó su corpulencia para tomarla del cuello con ambas manos y apretó lentamente hasta que sintió como el cuerpo de su novia se iba desvaneciendo.

Cuando la fémina dejó de moverse, Francisco Javier se dio cuenta que había cometido la mayor estupidez de su vida, pues ella estaba muerta y aunque trató de reanimarla, sus esfuerzos fueron en vano. Se quedó mirando el cuerpo tirado sobre el piso y se mecía los cabellos como tratando de encontrar una explicación de su aberrante acto.

“Perdóname mi vida, perdóname. Yo no quería hacerte esto, perdóname, soy un idiota mi amor, soy un idiota…”, pero no había marcha atrás, su celos enfermizos lo habían llevado a cometer esa locura.

Ya más tranquilo, el miedo comenzó a apoderarse de Francisco Javier, quien sabía que irremediablemente su error lo llevaría a la cárcel, pero, en un intento desesperado por ocultar su crimen, subió el cuerpo de su novia a un vehículo y lo llevó hasta la calle Gobernador Carlos Tejeda, en la colonia Granjas Valle de Guadalupe, donde la abandonó como si fuera basura. Su coartada consistía decir a la policía que su novia había sido víctima de algún asalto o ataque de desconocidos.

Sin embargo, derivado del hallazgo del cuerpo, la Fiscalía de Homicidios mexiquense inició una carpeta de investigación y con el avance en las diligencias fue posible establecer que quien había privado de la vida a la joven fue Francisco Javier, por lo que procedieron a asegurarlo.

Luego de confesar su horrendo asesinato, el hombre fue presentado ante un Juez, quien tras revisar los elementos de prueba expuestos por el agente del Ministerio Público, determinó vincularlo a proceso, con un plazo de dos meses para el cierre de investigación complementaria y ordenó mantenerlo preso.

Con todas las evidencias en su contra, a Francisco Javier le espera una sentencia de entre 50 y 60 años de prisión, pues el crimen lo cometió con todas las agravantes. Tras las rejas tendrá todo el tiempo suficiente para arrepentirse y comprobar que los celos son un sentimiento que se debe controlar o lleva a