Las raíces del emporio de papel

Las raíces del emporio de papel

Los dos hermanos, Alejandro y Rodolfo Junco de la Vega, a base de mentiras y engaños, conspiraron en contra de su padre para apoderarse de su empresa

281
0
Compartir

TERCERA PARTE DE LA SERIE: LA MORAL DEL DUEÑO DEL DIARIO REFORMA

JOSÉ LUIS GARCÍA CABRERA / GRUPO CANTÓN

CIUDAD DE MÉXICO.– Se dice que no hay dicha completa en este mundo. Quienes así consideran, no se equivocan. Alejandro y Rodolfo Junco de la Vega, actuales directivos de Grupo Reforma, que debieron de ser los hijos más agradecidos y felices por haber nacido entre sábanas de seda, ser educados en los colegios de mayor prestigio, no fatigarse para obtener todo lo que deseaban y tener unos padres y abuelos que los adoraban, se convirtieron en los seres más cuestionados de todo Monterrey, su tierra natal.

Por el lado de la justicia se consideraron seguros, pues no ignoraban que el dinero permite guardar los secretos por más ruines que estos sean; pero casi todas las noches turbaban sus sueños terribles pesadillas.

Quizá la que más les angustiaba era en la que veían a sus hijos planear su muerte, para arrebatarles sus pertenencias, como ellos lo hicieron con su padre, don Rodolfo Junco de la Vega Gómez, contra quien conspiraron para apoderarse de su empresa y, por ende, de su fortuna.

En aquel insano sueño, seguramente, se veían dando lastimeros gemidos y trataban de huir. Pero no lo lograban. La justicia terrenal no los habría castigado tan duramente como su conciencia, por la acción que les hizo cometer su desmedida ambición de querer más y más; de tener, más que todo, poder político. Los dos hermanos no la pasaban bien. Mientras no se supo su deleznable proceder, se les figuraba que todo el mundo sabía lo que habían hecho, y que de un momento a otro serían enjuiciados y llevados a la cárcel.

El más aprovechado de los dos hermanos fue Alejandro, que se hizo cargo del andar de la Editora El Sol (antecesora de Grupo Reforma), al quedarse con el 75 por ciento de las acciones de la empresa. Toda la clase periodística, y aún muchos de sus más prestigiados analistas y columnistas, creyeron a pie juntillas que Alejandro y Rodolfo Junco de la Vega González se hicieron de la presidencia y dirección general de  la Editora El Sol, mediante sus abuelos, es decir, don Rodolfo Junco de la Vega Voigt y doña María Teresa Gómez.

PENSARON EN PARRICIDIO

Jamás imaginaron que, en realidad, fue producto de un despojo que ambos urdieron en contra de su padre, Rodolfo Junco de la Vega Gómez, a quien trataron incluso de causarle la muerte.

El presunto parricidio, en grado de tentativa, lo reveló don Rodolfo a principios de diciembre de 2006 durante una entrevista que concedió a TV Azteca, quien la transmitió como el documental titulado “Cría Cuervos”.

Trabajo que luego replicó en un amplio reportaje en su revista filial, Vértigo, en cuya portada aparece el director general del Grupo Reforma, y en la que se lee: “Alejandro Junco de la Vega, acusado de despojo”. En sus páginas interiores el texto aparece titulado: Historia de una traición familiar”, con este sumario: “Cría cuervos”. Ç

A base de mentiras y engaños, según el documental y el reportaje de Vértigo, los dos hermanos conspiraron en contra de su padre para apoderarse de su empresa.

Les ganó su ambición. En la entrevista de TV Azteca, aparece a pantalla completa don Rodolfo, de 84 años. Habla de cómo le quitaron lo que en aquellos días era Editora El Sol. Además, explica cómo trataron incluso de causarle la muerte (el documental, puede consultarse en la plataforma  digital Youtube con el nombre Cria Cuervos Primera Parte).

 

LA ÚLTIMA PALABRA

Consultando varias crónicas de entonces y en base a la entrevista que concedió don Rodolfo a TV Azteca, se puede reconstruir parte de esa historia.

Don Rodolfo y sus padres, es decir, don Rodolfo Junco de la Vega Voigt y doña María Teresa Gómez, fundaron Editora El Sol. Se desprende que don Rodolfo, no llevaba muy buena relación con Alejandro y Rodolfo, sus hijos, quienes, en cambio, eran la adoración de doña María Teresa Gómez, su abuela, quien al parecer era quien tenía la última palabra en su hogar.

Lo anterior nos ayudará a entender lo que ocurre mientras don Rodolfo anda de viaje en Estados Unidos, tiempo en el que durante la entrevista asegura, sacaron sus acciones de la caja fuerte del negocio, sin precisar si fue Alejandro o Rodolfo. Enterado del hurto, don Rodolfo vía telefónica le reclamó a la abuela el hecho, advirtiéndole que si no devolvían los documentos él no regresaría a México y se quedaría en la Unión Americana. Como sucedió. Al día siguiente la abuela designó a Alejandro y Rodolfo como dueños del negocio.

Sobre el hecho de que sus dos hijos intentaron cometer un parricidio, esa es otra historia de la que daremos cuenta el día de mañana.