Roban, matan y violan a niña

Roban, matan y violan a niña

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HUIMANGUILLO, Tabasco.– La maldad del hombre es tan grande que hasta al mismo Diablo queda apabullado. De qué otro modo puede entenderse que, además de robarle al viejo el dinero ganado con el sudor de tu frente, se ensañaran con lo que más quería: su carne y su sangre, su pequeña hija.
Como un venado, los asaltantes lo cazaron. Sabían que El Zurdo –como era conocido en el poblado C-31, quien respondía al nombre de Alfredo Montejo Gamas– levantaba su puesto de tacos antes de la medianoche.
Un halcón, alguien que estaba dentro de un vehículo estacionado cerca del localito de El Zurdo junto a la iglesia católica del lugar, alguien que parecía sólo estar enviando mensajes por su celular y no vigilando los movimientos del taquero, dio la alerta.
El hombre de 72 años cerró el puesto y se encamino como todos los días a su casa, donde lo esperaba como siempre Audolia Sánchez, su señora esposa, y su pequeña, de tan sólo 13 años. Su casa no estaba lejos, quedaba en la llamada zona Verde, atrás del bar Los Ángeles. Así que no tardó en llegar. Se sentía cansado y no se dio cuenta que a cierta distancia le seguían los pasos. Todos los días se fregaba el espinazo, pero no lo lamentaba, tenía dos razones para vivir: su compañera de toda la vida y el tesoro que era el resultado de aquella relación tardía.
Apenas se introdujo a su casa, empezó el alboroto. Cuatro hombres se introdujeron al hogar haciendo uso de violencia. Los moradores del hogar, desprevenidos, no pudieron hacer nada.
Con unas cuerdas ataron a El Zurdo, a doña Audolia y a la pequeña, que empezó a llorar de
ver a sus padres maniatados. «Danos el dinero, todo lo que tengas, sino lo lamentarás», amenazaron.
El Zurdo vio que los hombres no bromeaban, así que les entregó la venta de aquel día: unos 20 mil pesos. «No te hagas»–gritaron enfurecidos–. Entréganos todo lo de valor que tengas sino tu mujer y tu hija sufrirán las consecuencias. Doña Audolia y su hija no podían gritar porque estaban maniatas y tapadas de la boca. Pero de sus ojos llenos de terror escurrían lágrimas.
El Zurdo entregó las llaves de su vehículo, un Nissan línea TIIDA, con número de serie 3N1BC13G68L371468, y una motocicleta Italika color azul, con la que su hija y su mujer hacían la compra, con tan de que los cuatros intrusos los dejaran en paz y se marcharan,
En vez de eso, tomaron a la menor de edad, y para terror de la pequeña, empezaron a abusarla. De nada valieron las súplicas del taquero, que era el único que no tenía cubierta la boca.
Como comenzó a gritar, uno de los hampones le disparó a boca de jarro, en la cabeza. El cuerpo de El Zurdo quedó inerte en la madrugada. Los malditos criminales huyeron con el botín por los bancos de Arena del poblado C-31.
Como pudo, doña Audolia se desató y pidió auxilio a sus vecinos, quienes llamaron a la policía. No tardaron en entrar a la escena del vil crimen elementos de la Fiscalía General del Estado, quienes dieron fe del levantamiento del cuerpo del infortunado hombre.