Enamorados pelearon hasta la muerte

Enamorados pelearon hasta la muerte

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Un hombre de 24 años apuñala a su compañera; el ministerial solo lo clasifica como homicidio culposo

Por: CARLOS CORONEL

CANCÚN, QUINTANA ROO.– Tendría que haber sido un domingo bonito para Alexis y Jacqueline, joven pareja que desde hacía tiempo vivía en Cancún; en vez de eso, ella estaba inerte sobre el colchón, y él tirado cerca de la entrada del cuarto con heridas graves en el cuerpo.

Alexis alcanzaba los 24 años, y Jacqueline tenía uno menos. Ambos eran de la ciudad de México, pero no extrañaban las aglomeraciones en el Metro, el smog y los largos trayectos.

El intenso azul del Caribe mexicano compensaba cualquier nostalgia.

Ese domingo 2 de agosto se levantaron entusiasmados porque iban a recibir la visita de un amigo. No tenían ningún familiar a cientos de kilómetros a la redonda y cualquier invitado a casa era un regocijo para espantar el aburrimiento.

Vivían en el fraccionamiento Álamos, ubicado a un costado de la avenida Guayacán. Antes de comenzar a preparar el el desayuno, vino la discusión en el domicilio de la calle Orquídea. Parecía una cosa simple, una pequeña chispa que pudo haberse extinguido inmediatamente si alguno de los dos se hubiera calmado. Pero ambos se mantuvieron en sus trece.

Como sucede casi siempre, no tardaron en enumerar otra serie de desavenencias ocurridas en días pasados. No era la primera vez que discutían. De esos estallidos verbales, de esas injurias hirientes, no habían sacado el menos provecho. Seguían sin aprender a negociar sus desacuerdos.

De las palabras incendiarias pasaron a aventarse los objetos, un portarretrato de ambos en días mejores; luego, sin saber cómo, y sin dejar de herirse verbalmente, acabaron empujándose, golpeándose con las manos, la cara, los brazos, el cuerpo. Pese a tener distinta complexión y fuerza, ni Alexis midió su enojo ni Jacqueline su desventaja.

Un arma punzocortante, tomada del cajón de cucharas y tenedores de la cocina, vino a poner fin a la pelea. Sobre el colchón manchado de sangre, yacía con el cuello degollado, la mujer de apenas 23 años; su cabello estaba enmarañado y todavía traía su ropa de dormir. Su pareja quedó herida en la puerta de entrada de la cocina.

Cuando arribó a la casa la visita, éste notó que la puerta de la entrada estaba entre abierta. Saludó y asomó medio cuerpo por la jamba. Escuchó entre el silencio sordo un leve quejido. De inmediato entró y quedó paralizado por lo que vio: el piso manchado de sangre por todas partes.

Usó su celular y nerviosamente marcó el 911: solicitaba una ambulancia en la supermanzana 313, del fraccionamiento Álamos. Los paramédicos no tardaron mucho en arribar al lugar de los hechos; checaron los signos vitales de la mujer y determinaron que ya estaba muerta. Luego subieron al hombre a la unidad para su hospitalización en la clínica del IMSS, de la 510.

Al día siguiente, lunes 3 de agosto, fuera de peligro, los policías pusieron a Alexis a disposición del MP, por el delito de homicidio. El fiscal, por razones que sólo él conoce, no clasificó el delito como feminicidio, a pesar de que el agresor fue pareja sentimental de Jacqueline, cuyo cuerpo aún no ha sido reclamado.