Las balas no lo mataron, el Covid sí

Las balas no lo mataron, el Covid sí

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Foto, internet

Pese a ello el valiente uniformado murió en el olvido, no le reconoció sus logros la corporación

CIUDAD DE MÉXICO.– La mañana del 26 de junio del año en curso, la Ciudad de México se cimbró al conocerse la noticia de que un comando del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) intentó aniquilar al jefe de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), Omar García Harfuch.

El inusual ataque armado se registró a las 6:30 de la mañana en el conocido Paseo de la Reforma, al cruce con Monte Blanco, en la zona popof de las Lomas de Chapultepec y fue gracias a los escoltas del titular de la policía chilanga y otros polis que llegaron en su apoyo que los sicarios no pudieron cumplir su cometido, aunque García Harfuch no pudo evitar resultar herido de tres impactos ante la lluvia de balas que lanzaron los atacantes a su camioneta blindada.

Después del inédito atentado todo fue gritos y confusión, sin embargo, gracias al seguimiento de las potentes cámaras del C2 y C5 se pudo capturar y seguir en su huida a varios de los participantes en el ataque armado.

Fue el policía primero Mario Quintana Guerrero, de la SSC, a quien le tocó la fortuna de perseguir y capturar a José Armando Briseño, El Vaca, autor intelectual del atentado contra el jefe policíaco que, lamentablemente, costó la vida de dos de sus escoltas que dieron la vida por su jefe y una vendedora que estaba en la hora y el lugar equivocados.

Ese día, Mario escuchó por la frecuencia de su radio que al menos cinco de los atacantes huían del lugar de la balacera en una camioneta tipo Suburban en dirección contraria al evento. “Atención, atención… a todas la unidades en K-5…en K-5…varios X-4 a bordo de un Z-6 Suburban, atentos, atentos. Son los que hicieron X-13 contra el secretario ¡Alertas, alertas!” les ordenaban por la frecuencia.

Mario, con número de placa 847343 y 22 años de trayectoria dentro de la corporación, no lo pensó dos veces y salió en K-5 (rápido) junto con su pareja, en persecución de los sospechosos, a los cuales siguieron a lo largo de varios kilómetros hasta una casa de seguridad en la colonia Santa Catarina, en la alcaldía Tláhuac, donde luego de pedir apoyo, los capturaron.

Entre los detenidos estaba José Armando Briseño, El Vaca, autor intelectual del atentado contra Omar García Harfuch y jefe de sicarios de CJNG en Tonalá, Jalisco, quien se encargó de reclutar a los más de 26 matones que participaron en el atentado.

TRÁGICO

Desafortunadamente, el policía héroe se contagió de Coronavirus, no se sabe si el mismo día de la captura de El Vaca, pero lo internaron en el Hospital 1 de Octubre del ISSSTE, 16 días después del atentado y murió de Covid a los nueve días, exactamente 25 días después del ataque.

Falleció sin pena ni gloría y sin recibir ningún tipo de reconocimiento, ascenso o alguna medalla por tan importante captura. Su jefe inmediato simplemente reportó a sus superiores que Mario falleció el 21 de julio, pero su esposa asegura que cuando él estuvo hospitalizado nunca les confirmaron que tenía Covid-19.

Su familia asegura que lo tuvieron en condiciones higiénicas deplorables, pues la última vez que hablaron con él, les dijo que no había frazadas, ni personal de limpieza y le dejaron su cama, el cómodo y el pato donde hacía sus necesidades sucios durante dos días.

La afligida esposa le escribió un correo al jefe de la policía, pero éste no le respondió. Tampoco han recibido su seguro de vida, ni su pensión. Ese, aunque no lo crean, fue su pago por haber salvado al jefe de la policía capitalina y capturado al matón que fraguó el atentado. Mario no descansa en paz.