La farsa de “los pobres diablos”

La farsa de “los pobres diablos”

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VALOR CIVIL

EDUARDO LÓPEZ BETANCOURT

elb@unam.mx

FALSOS, VILES Y TRAIDORES, A CUIDARSE DE ESTOS PILLOS

En alguna ocasión nos hemos referido a los enanos, mismos que no debemos confundir con quienes son bajos de estatura; al enano mental e intelectual lo hemos descrito como sujetos ruines, despreciables, traidores y eso si, vanidosos y llenos de complejos.

Hay otros personajes no menos despreciables que son “Los Pobres Diablos”, mismos que pululan en nuestra sociedad; de inicio se acercan amistosamente y tratan de ganarse el afecto de los “grandes”, aun convirtiéndose en invertebrados, esto es, arrastrándose sin pudor. Son serviciales, generalmente imitadores, pero al final sus características morfológicas muestran su verdadera naturaleza; esperan el momento oportuno para asentar sus puñaladas traperas y sin duda hacen causa común con otros “pobres diablos” de su mismo temperamento y amargura.

El nepotismo les es característico, la farsa es su fiel aliada para afinar su sentido de destrucción e intriga. Suelen enriquecerse fácilmente, pero como es natural ocultan sus fortunas con prestanombres o a través de empresas fachadas y se manejan en el turbio mundo del anonimato; “golpean” sin dar la cara y presentando siempre una imagen de amabilidad y cortesía.

Los pobres diablos están en todas partes, no hay ámbito en la vida en que no aparezcan y no es fácil descubrirlos, puesto que, como ya se describió, se presentan siempre con piel de “oveja”, declarando su amor y respeto para quienes les dicen “maestro o guía”.

Cuidémonos de esos bastardos que andan por ahí esperando dar el zarpazo para consumar su traición.