“Su diagnóstico era la muerte, pero su fe y su lucha fueron...

“Su diagnóstico era la muerte, pero su fe y su lucha fueron mayores”

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FOTO: ROGELIO MORALES /CUARTOSCURO.COM

«Mi esposo me dijo que los doctores le dijeron que se preparara porque iba a morir, mi caso estaba muy grave, pero Dios tenía otros planes».

Por:FRANCISCO OLÁN

TABASCO.- El pronóstico de los dotores para Rocío de los Ángeles Gómez López, una mujer de 55 años de edad, con diabetes, hipertensión, colesterol y triglicérido, era que podría fallecer porque tenía una oxigenación del 84 por ciento. Hoy es una vencedora del Covid-19.

—¿Qué se siente ser una paciente Covid-19? Es lo más horrible. Los primeros síntomas fueron entumecimiento de la punta de la lengua, los dedos de las manos y pies. Pensé que tenía el azúcar bajo y pedí que me pasaran un vaso de Coca-cola; cuando me lo tomé lo sentí simple. Luego me empezó la diarrea, cansancio y tuve que ir al doctor para que me diagnosticara qué era lo que me pasaba. El especialista me dijo que estaba muy estresada y me recomendó tomarme un té. Al día siguiente fui a comprar las cosas para hacer el té; de regreso sentía cansancio y más cansancio, ahora combinado con calentura, dolor de huesos, ganas de vomitar, dolor de cabeza. Bueno, pensé que quedaría ahí, pero no. Después no podía dormir porque sentía que me asfixiaba y tenía miedo de cerrar mis ojos y no volverlos a abrirlos. Así pasé como ocho días hasta que la verdad mi esposo me dijo: ¡se me hace que ya te dio el Coronavirus! No lo creía porque como me da sinusitis cuando hay cambio de clima también me dan síntomas de calentura. Sentía una espina en el pecho, en la garganta, un entumecimiento del cuerpo y llegó el momento en donde ya no respiraba. Me hicieron la placa y me vieron que sí tenía Coronavirus. Le dije a mi esposo que no me llevara al hospital, no me quería morir allá. De ahí no supe qué pasó de mí; me mostraron una foto donde me veía fatal, pero no me acordaba de ese momento. Sí escuchaba las voces de lo que decían, pero no lo recuerdo. Mi esposo me dijo que los doctores le dijeron que se preparara porque iba a morir, mi caso estaba muy grave, mi respiración estaba a 84%, pero Dios tenía otros planes. Después que ya me quitaron el oxígeno me quedó el dolor de oído y la cabeza de tanto toser, además de la garganta. Es algo horrible.

—¿Te hospitalizaron?

No, todo fue en la casa; me pusieron 15 cargas de oxígeno y ocho días más estuve con el oxígeno auxiliar, porque no me podía levantar: temblaba cuando lo intentaba. Mi respiración bajaba mucho y se aceleraba mi corazón, por eso prefería quedarme sentada. Pasando quince días, el doctor me dijo que podía bañarme; me llevaron a la regadera con el oxígeno, ahí sentada, pero donde me caía el agua sentía que se me aceleraba el ritmo cardiaco. Quedé muy débil y es horrible; hasta el sol de ahorita me da miedo salir a la calle.

—¿Cómo venció al Covid-19?

Tomé té de manzanilla, té de limón, vaporización con el Vaporub, pero lo más raro al principio es que no soportaba pegarme la taza caliente para oler el té. Le decía a mi esposo que quizás el mismo bicho no dejaba que le llegara lo caliente. Las nebulizaciones fueron durante quince días; además de los antobióticos, anticoagulantes, desinflamatorios. Tendrá como unos 15 días que terminé. También me dieron Pulmonarom; me volvieron a hacer los estudios y no me afectó ningún órgano interior y gracias a Dios salí negativo del Covid-19. Lo que más me preocupaba es que soy hipertensa, diabética, colesterol y triglicérido, pero pude vencerlo.

—¿Cómo cambió su vida?

Cuando me llevaron como a los 20 días a hacerme la radiografía, le juro que donde vi tanta gente, me surgió un miedo que no podía caminar. Mi hija me llevó; hasta de recordarlo me dan ganas de llorar, del terror que pasé. Cuando salgo a la banqueta con el cubreboca y veo que llega gente, ¡ay! no sé, me da miedo, pero tengo que vencerlo.