¡Guácala!… comida “chatarra”

¡Guácala!… comida “chatarra”

425
0
Compartir
FOTO: DANIEL AUGUSTO/CUARTOSCURO.COM

POLÍTICA DE HOY

SAMUEL CANTÓN ZETINA

@samuelcanton

DOS ESTADOS: OAXACA Y TABASCO ESTÁN YA EN PROCESO DE PROHIBIR…

…la venta de comida “chatarra” a los niños, y en el Senado, Morena anticipó que lo extenderá a nivel nacional.

Es muy bueno, porque estando a la vista –con la Covid-19– los graves daños que tantísima porquería adictiva ocasiona a la salud (vamos para 50 mil muertos), era urgente desde hace décadas.

Alrededor de 93 millones de paisanos padecen enfermades como la obesidad, sobrepeso o hipertensión. México está yendo más allá de únicamente etiquetar productos nocivos con cero aporte nutrimental.

Se trata –queremos creer– de una declaración de guerra contra la ingesta excesiva de azúcar y sodio.

No obstante, la sola restricción no va a obrar el milagro de acabar con la obesidad, apartado en que somos líderes mundiales, o diabetes.

Finalmente, que se acabe o no dependerá de que los mexicanos tomen conciencia y asuman la responsabilidad de no consumirlos.

Como en la estrategia contra el virus, no puede haber un nutriólogo con cada ciudadano en el súper, o un policía vigilándolo todo el tiempo.

Si las familias no se involucran, lo único que pasará es que los menores tendrán un poco más de dificultades para conseguirla, y el comercio informal desplazará a las tienditas.

El Gobierno ya forzó el etiquetado de la basura en cuestión; Morena va por gravarla con más impuestos, y liberará a las escuelas y a las máquinas expendedoras de la “chatarra”, aunque los resultados nada más se verán, cuando los propios habitantes se decidan a combatir la plaga.

Será una batalla más que AMLO deba librar contra los poderosos empresarios de esa industria cuyas utilidades anuales ascienden a ¡$123 mil millones!, lucha que adelantó el subsecretario Hugo López-Gatell al resaltar –en el contexto de la pandemia– los severos perjuicios que esos artículos causan a la salud pública, y al Estado, al que obliga a destinar gigantescas cantidades de dinero para tratar en hospitales, el cúmulo de enfermedades que detona.