La bandera de la honestidad

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Foto, internet

VALOR CIVIL

EDUARDO LÓPEZ BETANCOURT

elb@unam.mx

AL MISMO TIEMPO, FUNCIONARIOS CAPACITADOS Y EFICIENTES

Sin duda, uno de los más importantes planteamientos de la llamada Cuarta Transformación es el actuar con honestidad. Ello no sólo es bueno, sino aún más, es indispensable. Nuestro país ha sido gobernado por funcionarios inmorales de toda jaez; políticos que se hicieron impresionantemente ricos y de pronto pasaron de las lides de la burocracia al selecto grupo de empresarios y banqueros millonarios. Aún suena con intensidad la famosa frase del profesor Carlos Hank González, quien siendo un Maestro egresado de Escuela Normal Rural, ocupó todos los escaños de la vida política de México, pero al mismo tiempo amasó una fortuna, producto del tráfico de influencias y la corrupción al por mayor: “Un político pobre es un pobre político”, señaló el mexiquense, con lo cual significaba una abierta invitación, a todos los que tuvieran un cargo público, a robar sin moderación alguna.

También está presente aquel alcalde de San Blas, Nayarit, quien para buscar nuevamente el cargo de edil de su tierra, su eslogan de campaña fue: “si he robado, pero poquito”. Es evidente que ser ladrón, es una condición y hasta un requisito para ser político. De ahí que el planteamiento de la Cuarta Transformación en buscar la honradez, sea altamente significativo. Sin caer en la mediocridad o la falta de calidad de quienes ocupen cargos fundamentales; la nación reclama gobernantes honrados.