Paren muertes, panteones lucen repletos

Paren muertes, panteones lucen repletos

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FOTO: MARIO JASSO /CUARTOSCURO.COM
SÓLO CINCO FAMILIARES PUEDEN ACOMPAÑAR A LA CARROZA, EN CEMENTERIOS DE NEZA QUE COLINDAN CON IZTAPALAPA

Por: JUAN R. HERNÁNDEZ

CIUDAD DE MÉXICO.– Entre los municipios de Chimalhuacán y Nezahualcóyotl, en colindancia con las alcaldías Iztacalco e Iztapalapa, hay 5 grandes cementerios: el Panteón Civil de Nezahualcóyotl, el Civil de Chimalhuacán, Los Rosales, Santo Entierro y Todos los Santos de Xochiaca.

Según cifras oficiales de la Secretaria de Salud mexiquense, entre Nezahualcóyotl (4,893 contagiados y 317 defunciones ) y Chimalhuacán (1,786 contagiados y 213 defunciones) y en pleno semáforo rojo, ambas demarcaciones en conjunto tienen 530 muertes y 6 mil 679 contagios por Covid.

Son las 2:00 de la tarde, y ya frente a las puertas del Panteón Municipal de Neza hay un cortejo fúnebre de unas 15 personas. Por más de que los familiares intentan sobornar a los vigilantes del cementerio, la postura es firme: sólo pueden entrar cinco personas.

LA ESCENA ES DESGARRADORA

-Quiero despedir a mi hijo, suplica la madre -Pero yo soy su esposa y sus 3 hijos (adolescentes) quieren darle el adiós.

Quiero estar con mi hermano, exigen desesperados otros tres familiares Don Fernando, uno de los músicos que trabaja en este cementerio, observa silencioso la escena.

“Gracias a Dios ya hay poquitos, ya están falleciendo menos. En mayo ¡ah bárbaro, hasta dolía el corazón! Llegaban de a 15, 16 y hasta 20 diarios”, comenta.

Fueron como 15 días en los que veíamos las carrozas formadas afuera del panteón, narra el viejo músico mientras afina su guitarra, y eran de diferentes edades.

“Nos decían que era por infartos, cáncer y muchas cosas, pero al ver que en algunos cortejos llegaban con esos trajes raros, sabíamos que era por esa enfermedad”, comentó.

En tanto, trabajadores del panteón municipal se apresuran a meter los dos ataúdes que han llegado.

Mientras observan del otro lado la nueva sección de unos 1,500 nichos para meter cenizas y se tiene planeado construir otras dos secciones más.

ES UN TRABAJO COMO CUALQUIER OTRO

“Aquí ya no se pueden enterrar y desenterrar a nadie dentro del cementerio”, comenta Alberto, está descargando con mucho cuidado el ataúd de una carroza fúnebre.

El hombre está equipado con careta, goggles, guantes y traje para Covid.

Ahorita damos a meter a esos nichos de ataúdes a dos desconocidos de presunto Covid, pero para no arriesgarnos, mejor nos equipamos, comenta el moderno sepulturero.

Y no les da miedo hacer estas maniobras, se le cuestiona.

Pues, este es un trabajo como cualquier otro, en todos corremos riesgos. Eso sí, al salir me baño y llegando a mi casa la ropa directa al lavadero.

En ese momento llega otro cortejo fúnebre y Alberto da un gran respiro para acompañar al nuevo inquilino a su cita final.