“Mi mayor miedo era no volver a ver a mi familia”

“Mi mayor miedo era no volver a ver a mi familia”

565
0
Compartir
Foto, internet
“Si quieres a tu familia, a la gente que está a tu alrededor, debes tener los cuidados por ellos y por ti”.

Por: FRANCISCO OLÁN

El tecladista José Alfredo Sánchez Hernández, conocido en el medio artístico como Alfredo El Pulpo y sus teclados, es un vencedor más del Coronavirus. Su lucha no fue fácil como la de muchos, pues llegó a sentir que no volvería a contarlo. Comenta a Grupo Cantón que su miedo mayor era no volver a ver a su familia, sobre todo cuando tuvo que ser internado en el Hospital Militar Zona Villahermosa, donde pasó los siete días más crítico de la enfermedad. Afirma que por ser diabético el mal se le complicó, pero hoy que se recupera da gracias a Dios, porque sabe que seguirá con sus seres queridos. Aquí nos comparte su testimonio.

—¿Qué se siente ser un paciente Covid?

Es una cosa terrible. De repente, cuando entras al hospital, no sabes si vas a salir. Hay una incertidumbre tremenda en ti y tu familia. Yo sé que muchas familias están padeciendo la enfermedad hoy en día, y créeme, es terrible. Yo me puse ronquito de la garganta, así empezó. Luego me dio calentura, posteriormente tuve que ir con un médico amigo, para que me diera un tratamiento. Después me hice los análisis, salió positivo, volví a ver un médico internista y me dio un tratamiento, pero antes le dije: “soy diabético”. Sabes que las personas diabéticas, hipertensas o que tienen obesidad tienen más peligros. Me dio el tratamiento y me recomendó comprar un oxímetro. Al cuarto día me dio calentura y mi oxigenación bajó de 96 a 94, 93, 92 por ciento. Regresé con el médico y me dijo que me hiciera una tomografía y ahí vi que tenía inflamación en los pulmones.

—¿Te hospitalizaron?

El médico me dijo que el peor de los escenarios con los pulmones inflamados, era que de noche me podía asfixiar y no tendría a dónde ir. Le hice caso, me interné en el Hospital Militar de Villahermosa. Entré el ocho y salí el día 14 de julio. Los médicos del hospital me atendieron muy bien. Ellos pusieron ciertas medicinas, pero se les agotaron y afortunadamente las compramos y logré pasar la etapa difícil, que son del 10 al 14. Es una experiencia que no se lo deseo a nadie, de verdad, a nadie, porque han habido muchos fallecimientos por esta terrible enfermedad. Mi mayor miedo era no volver a ver a mi familia, no salir de ahí, pero de alguna manera, agradecido con Dios, con la vida, me ha ayudado hacer más cosas todavía.

—¿Dónde te contagiaste?

No tengo idea; he tenido mucho cuidado, precisamente porque soy diabético no salgo de mi casa, llevo cuatro meses sin trabajar y cuando iba al súper solamente la hacía de chofer, porque la que se bajaba a comprar es mi pareja. Ella bajaba, hacía las compras, y regresábamos a casa. Uno tiene los cuidados, pero se te puede escapar algo. Bueno, he de mencionar que a mi pareja Arlet también le dio, pero como no es diabética no tuvo la necesidad de internarse. Estuvo en casa y lo llevó bastante bien.

¿Cómo fue la atención de los médicos?

Yo estoy muy agradecido con los amigos del hospital. Tuve una excelente atención para con un servidor. Estoy agradecido, porque si no fuera por ellos, no estuviera contándola.—

¿Cómo lograste vencer el virus?

Tuve oxigenación, me dieron paracetamol, antibióticos, antiflamatorios, anticoagulantes. No presenté mucha fiebre porque me interné a tiempo.