Síguenos

¿Qué estás buscando?

FOTO: ANDREA MURCIA/CUARTOSCURO.COM

México

No le importó contagiarse por cuidar a su hijo

“Exactamente a los 14 días que fui por mi hijo, me empecé a sentir mal, con dolores de cabeza, temperatura, falta de aire y dolor de cuerpo”.

María Avendaño, vive en Cuautitlán, Estado de México, ubicado en el lugar 14 de la entidad mexiquense con 499 casos y 31 defunciones por Covid-19.

Jamás pensó ser portadora del coronavirus, tomando en cuenta que se mantenía en cuarentena, salía poco y seguía todos los protocolos de salud e higiene, y siempre manteniendo la sana distancia.

Sin embargo, uno de sus hijos que vive solo en Cuautitlán Izcalli, empezó a enfermarse de la garganta y como no había nadie que lo cuidara, sin temor alguno y sin vacilar, lo albergó en su casa, sin saber que a los 14 días iba a ser portadora de la Covid-19.

Durante una charla con Grupo Cantón, María Elena Avendaño Hernández, relató cómo se contagió y los apuros que tuvo que pasar para recobrar su salud.

—¿Cuándo se contagió?

Yo tengo un hijo que vive sólo, al igual que yo. Me habló por teléfono diciéndome que se sentía mal de la garganta. Para mí fue más práctico traerlo a mi casa. Yo lo estuve atendiendo, incluso, lo llevé a una valoración al hospital ‘Vicente Villada’; ahí me dijeron que no era portador del Covid-19, pero no estábamos conformes, por lo que fuimos a un doctor particular y le dio un tratamiento. A los 14 días que fui por mi hijo, me empecé a sentir mal, con dolores de cabeza, temperatura, falta de aire y dolor de cuerpo, en especial la espalda era la que más me dolía y cada día que pasaba me dolía más la cabeza. Perdí el olfato y el apetito y me daba mucha sed, por lo que me aislé con mucho reposo como le recomendaron. Mientras mi hijo estaba en tratamiento tomando pastillas, me compartió algunas de ellas efervescentes, que me ayudaron contra la tos.

Advertisement. Scroll to continue reading.

—¿Fue al doctor?

Lo que pasa es que yo me empecé a sentir mal el 6 de mayo, justo cuando se cumplieron 14 días. Un día antes fui a consulta con una doctora ya conocida por muchos años, porque comencé con un leve dolor de garganta. Me dijo que estaba muy estresada: “lo único que tienes es la garganta muy irritada”, y me dio pastillas que tienen paracetamol. Pero el tiempo pasó y mi salud empeoraba y hasta cuatro días después, mi hija que es enfermera y vive cerca de mi casa, me ayudó poniéndome suero, Taylenol y me recomendó mucho reposo, me la pase comiendo mucha gelatina que me ayudó a salir con bien. Estuve así 15 días para empezar a tomar el ritmo, para probar los primeros alimentos.

—¿Quedaron estragos de la enfermedad?

Sí, me agito cuando hago mis cosas, también me genera dolor de cabeza y siento como si caminaran animalitos en la cara. Le platiqué a mi hija que es enfermera y me contestó que era ansiedad. Quiero comentar que el 11 de mayo me hicieron la prueba para asegurarse los doctores que tenía el coronavirus, pero los resultados me los dieron hasta el 22 de mayo.

— ¿Usted cree que fue contagiada por su hijo?

Sí, porque mucho antes cuidaba a mis nietos. La casa de mi hija está cerca e iba y venía caminando, pero a partir de que me traje a mi hijo, ya no visité a mi hija y me mantuve en casa encerrada, aislada. Después me mantuve en cuarentena, hasta que pasaran todos los síntomas.

Advertisement. Scroll to continue reading.

—¿Antes de que se contagiara, creía en la Covid-19?

Sí, por eso me cuidaba, andaba y ando en transporte público, pero con todos los cuidados de higiene. Yo me considero una persona de fe, pero no hay que dejarlo todo a Dios, porque uno tiene que hacer lo que le corresponde.

—¿Qué le dice a los escépticos?

Que tenemos que vivir en empatía, porque hay gente asintomática que anda contagiando, sin embargo vivimos en una situación en donde no creemos en nadie, ni en Dios y al suceder eso, pues no vamos a querer a nadie. Yo le digo que el gobierno no se ha puesto las pilas, porque debe de hacer obligatorias las medidas de higiene principalmente en el transporte púbico como el metro, en el uso del cubrebocas, gel y hasta caretas si fuera necesario. Entonces, todos debemos de colaborar, pero muchas veces el gobierno se debe imponer.

—¿Ha sido rechazada o arropada por vecinos y familiares?

Arropada por mi familia y algunos amigos, solo un vecino cuando íbamos a tirar la basura, me vio que iba caminando sobre la misma banqueta, de inmediato se regresó a su casa.

Advertisement. Scroll to continue reading.

Te puede interesar