¡Humillación!

¡Humillación!

508
0
Compartir
Foto: Twitter

CRUZ AZUL GOLEA AL AMÉRICA EN EL ESTADIO AZTECA; SANTIAGO GIMÉNEZ SE IMPONE EN LA PARTIDA AL POETA NICOLÁS BENEDETTI

Ciudad de México.- Orbelín Pineda, como sucedió en otros partidos, se perdió la primera clara, pues no pudo vencer a Guillermo Ochoa; sin embargo, Santiago Giménez, en los controles, y el terreno de juego, estuvo atento para componer las cosas en favor de su equipo.

Cruz Azul consiguió su segundo triunfo en la eLIGA MX, y lo hizo con goleada, nada más ni nada menos que en contra del América, al son de un humillante 2-8.

Otra vez Nicolás Benedetti se mostró débil y, a la contra, endilgó su segundo descalabro.

Santi, quien le dio su primera victoria en el certamen a La Máquina, precisamente en la Jornada 9 ante Xolos, obtuvo la ventaja siendo él mismo el protagonista del tanto.

Pero la reacción de Nico, quien registra una victoria en el certamen, llegó igual con él reventando las redes de la meta defendida por José de Jesús Corona.

Parecía cerrarse el duelo, aunque pronto los celestes se adueñaron de las acciones, y entonces comenzó el show goleador de todos colores y sabores.

Tocó el turno a Elías Hernández, lo que le trajo una bocanada de confianza al llamado Chaquito, pues al descanso se fue con uno más de ventaja, ahora gracias a Jonathan Rodríguez.

OTRA MANITA

Tras la reanudación, cuando el escenario parecía disponer la vuelta del crema, Giménez mantuvo la concentración y alargó aún más su ventaja.

El mismo gamer cementero, aunque en modo fut, puso el cuarto en la frente de Ochoa, quien hace una temporada, en el campo real, igual permitió al menos cinco en contra.

De hecho, la manita fue del Cabecita Rodríguez, logrando su segundo de la tarde.

Las anotaciones seis y siete, vía Giménez, colocaron al delantero entre los mejores de la lista de romperredes y como la figura del encuentro.

Para darle un poquito de decoro al electrónico, en una gran ejecución, Andrés Ibargüen entregó el segundo para las Águilas.

Sin embargo, para que el desastre fuera peor para las Águilas, Roberto Piojo Alvarado cerró la goleada y humillación.