Adiós profe Nacho Trelles

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Foto, internet

Ciudad de México.– Nació en los tiempos de Venustiano Carranza, después de la Revolución y justo cuando la clase trabajadora del país pedía que se le remunerara con oro, y no con los billetes que circulaban en aquellos tiempos en el país. Ignacio Trelles Campos, uno de los grandes íconos del futbol mexicano, dejó de existir ayer, a los 103 años, producto de un infarto.

Futbolista, entrenador y enamorado eterno de los colores de Cruz Azul, dicen quienes los conocieron, fue un tipo que pudo revolucionar al futbol mundial. Sus allegados hablan de un entrenador que fue de los precursores de la presión alta, la recuperación de la pelota en campo contrario. El legendario y mítico profe fue técnico de la Selección y también ícono de La Máquina, con la que alzó dos títulos de Liga.

Trelles Campos nació el 31 de julio de 1916 en Guadalajara, Jalisco; como jugador debutó en el Necaxa en 1934 y militó ahí hasta 1943. En sus épocas destilando talento en los llanos, aunque siempre se etiquetó como un jugador bastante limitado, obtuvo los títulos 1934-35, 1936-37, 1937-38 y la Copa México en 1934-35, con los Rayos. Jugó con el América de 1943 a 1946, con el Monterrey en 1946, pues en aquel accidente fatal de Rayados, varios equipos decidieron prestarle elementos a La Pandilla para que pudiera jugar la temporada, y él fue uno de los que las Águilas cedieron.

EL MÁS GRANDE

Javier Aguirre, quien ahora mismo dirige en La Liga al Leganés, y que fuera mundialista en Corea- Japón 2002 y Sudáfrica 2010 con México, dijo en entrevista para el periódico Marca que, Trelles, para él, es el mejor entrenador mexicano de la historia. “Sin temor a equivocarme, el mejor técnico que ha dado nuestro país en toda la historia, porque fue un adelantado a su época. Un hombre vigente desde que empezó hasta que terminó.

“Hizo cosas muy innovadoras del juego, una persona extremadamente cercano al futbolista, sabio, un tipo que te aconsejaba, que sabía”, aseguró El Vasco. Don Nacho debutó como director técnico con el Zacatepec, club al que ascendió a Primera División en 1951; dirigió al extinto Marte Morelos y salió Campeón en la temporada 1953-1954. Después regresó al Zacatepec y consiguió los gallardetes en 1954-55 y 1957-58. Dirigió a las Águilas, el Toluca, el Puebla, Atlante y la UdeG, pero fue en La Máquina en donde se inmortalizó al conseguir las Ligas de 1978-1979 y 1979-1980. Comandó al Tricolor en los Mundiales de Chile 1962 e Inglaterra 1966, con un saldo de una victoria, dos empates y tres derrotas. Consiguió el primer triunfo en una Copa del Mundo, cuando los verdes derrotaron 3-1 al poderoso combinado de Checoslovaquia.

GENIO Y FIGURA

Jorge Dávalos, quien precisamente fue dirigido por Trelles en los Leones Negros de la Universidad de Guadalajara, cuenta un capítulo ligado a este personaje tan importante en el balompié azteca. “Alguna vez le pregunté: ‘Don Nacho, usted que ha viajado a tantos lugares del mundo, cuál es la comida que más me recomendaría, cuál es la mejor’. Directo me respondió: ‘La gratis’”. Como dicen por ahí, genio y figura, hasta la sepultura, siempre se distinguió por ser un timonel que también anteponía la disciplina en sus equipos. En otra ocasión, a Ignacio El Gallo Jauregui, quien estaba en pleno ligue con una mujer sueca, sin permiso del cuerpo técnico, como se dice coloquialmente, le cayó en la movida en el restaurante de su cita. La astucia del estratega le dio para que éste se disfrazara de mesero, y al servirlo simplemente le recordó que estaba concentrado. O aquellas veces que les regaló balones a los botones de distintos hoteles, a quienes a cambio sólo les pedía fueran autografiados por sus elementos, pues así llevaría un control de la hora en que regresaban a descansar sus dirigidos, cuando éstos tenían tiempo libre. En La Noria hoy tienen la vara bastante alta, pues entienden que le deben un título al gran Ignacio Trelles, pues éste nunca dejó de apoyarlos, a pesar de los más de 20 años de ayuno campeonil. Se fue para muchos el mejor, cada quien tendrá su opinión.